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Dónde guardar los medicamentos puede comprometer la eficacia del tratamiento

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El lugar elegido para guardar los medicamentos en casa influye directamente en la eficacia del tratamiento y puede convertir un fármaco en un riesgo para la salud. Algunos espacios que se utilizan habitualmente para conservarlos, como el armario del baño, la cocina o la guantera del coche, exponen los productos a la humedad constante, a la luz y a cambios de temperatura.

Estas condiciones aceleran la degradación de los principios activos. Como consecuencia, el medicamento puede perder su efecto terapéutico o incluso generar sustancias nocivas antes de la fecha de caducidad indicada en el envase.

Según las recomendaciones de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) y del Ministerio de Salud brasileño, la mayoría de los productos farmacéuticos debe guardarse en lugares secos, frescos y protegidos de la luz, a temperaturas de entre 15 °C y 30 °C. Incumplir estas indicaciones puede afectar a la estabilidad de las fórmulas. Priscilla Mota, profesora y farmacéutica del Centro Universitario Uniceplac, explica que las temperaturas elevadas aceleran las reacciones químicas de los medicamentos.

**El peligro de los lugares de almacenamiento habituales**

La humedad del baño y el calor de los fogones convierten estos espacios en algunos de los peores lugares de la casa para guardar medicamentos. En el baño, el agua suspendida en el aire después de la ducha puede penetrar en los comprimidos mediante un proceso químico denominado hidrólisis.

«La humedad es absorbida por el comprimido y altera su estabilidad. El baño es el lugar más húmedo de la casa, y esto puede provocar reacciones químicas en el medicamento, además de aumentar la posibilidad de contaminación microbiológica», señala Priscilla.

Guardar los productos en lugares inadecuados no solo puede reducir su efecto. Las alteraciones de la fórmula también pueden dar lugar a toxicidad y reacciones adversas en el organismo. Erika Chaib, enfermera de Idomed São Luís, subraya que no siempre hay señales visibles que indiquen que un producto dañado ha perdido eficacia.

«Según la formulación y las condiciones de exposición, la degradación puede producir sustancias indeseables o elevar el riesgo de efectos adversos. Es importante recordar que no todos los medicamentos almacenados de forma incorrecta se vuelven tóxicos, y su seguridad no puede evaluarse únicamente por su aspecto», afirma.

**La importancia de los envases originales**

La conservación de los medicamentos también depende de mantenerlos en su envase original, como los blísteres laminados y los frascos opacos. Pasar comprimidos a organizadores de plástico transparente sin indicación profesional, una práctica habitual, reduce la protección frente a la luz y la humedad.

«Los envases originales forman parte del sistema de protección del medicamento. Los blísteres ayudan a proteger cada comprimido o cápsula de la humedad, del contacto con el aire y de otros factores ambientales. Cuando los comprimidos se colocan en recipientes transparentes, esa protección puede disminuir», advierte Erika.

Priscilla añade que también deben conservarse los elementos que vienen dentro de los envases: «Muchas personas tiran la sílice cuando abren el envase por primera vez, pero esta retiene la humedad y evita que el medicamento se vea afectado».

Los medicamentos que necesitan refrigeración requieren especial cuidado en la nevera doméstica. La recomendación es colocarlos en los estantes centrales interiores, lejos de la puerta, donde se producen variaciones frecuentes de temperatura, y de las paredes del aparato, en las que la fórmula podría congelarse.

**Caducidad, señales de degradación y eliminación correcta**

Que la fecha de caducidad no haya pasado solo garantiza la seguridad del medicamento si se ha almacenado correctamente. Elizângela Motta, farmacéutica y profesora de Estácio, recalca que no deben consumirse medicamentos caducados.

«Después de esa fecha, no hay garantía de que el principio activo conserve la concentración y la estabilidad adecuadas. El medicamento puede degradarse, perder su efecto terapéutico y formar productos de degradación. No hay que pensar que un medicamento caducado simplemente “se vuelve más flojo”», advierte.

Motta recomienda revisar periódicamente si hay señales de degradación prematura, como cambios de color u olor, comprimidos reblandecidos o separación de fases en jarabes y cremas. La revisión de los medicamentos guardados en casa debe ir acompañada de una eliminación respetuosa con el medio ambiente. Tirarlos a la basura común, al fregadero o al inodoro contamina el suelo y los recursos hídricos.

«Lo correcto es acudir a puntos de recogida adecuados en farmacias y droguerías. La eliminación inadecuada puede hacer que algunas sustancias lleguen al suelo y al agua. En el caso de los antibióticos, también preocupa la selección de microorganismos resistentes», concluye Elizângela.

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