
La moda se adueñó de las pistas del US Open 2026, y Carlos Alcaraz fue el foco de todas las miradas. El español, actual campeón, se convirtió en tema de debate en redes sociales debido a la camiseta sin mangas de Nike que llevaba puesta: una prenda de tirantes anchos, en tono tierra, creada en colaboración con Travis Scott para la colección Cactus Court, utilizada en el Grand Slam de Nueva York. Al sentirse incómodo por la exposición del torso debido a las sisas amplias, Alcaraz adaptó el conjunto llevando debajo una camiseta ajustada blanca bajo la pieza de Nike.
El malestar surgió porque la camiseta sin mangas de Nike tenía un corte holgado y sisas muy pronunciadas. Durante su debut contra Roman Safiullin, el diseño dejó el torso del español al descubierto en varias ocasiones. La situación se repitió y acaparó aún más atención en la segunda ronda, el miércoles 2 de septiembre, frente al portugués Jaime Faria. Más tarde, el propio Alcaraz admitió que la exposición del torso le incomodó durante aquel partido.
El viernes 4 de septiembre, en el duelo contra el chino Wu Yibing, Alcaraz saltó a la pista con una camiseta blanca por debajo de la sin mangas, ocultando lo que se había mostrado en las primeras rondas. Al ser preguntado por este cambio en la rueda de prensa, respondió de forma directa y con sentido del humor: «Creo que he enseñado demasiado mi torso últimamente», dijo entre risas. El tenista explicó que prefirió cubrir la zona en ese encuentro y subrayó que la decisión fue enteramente suya, sin presión de Nike.
La elección pareció agradar al español: el domingo 6 de septiembre, en el enfrentamiento contra el estadounidense Tommy Paul por la cuarta ronda del US Open, Alcaraz repitió la fórmula, esta vez con una camiseta blanca de tirantes sobre un top negro. El look demuestra que la combinación dejó de ser solo una solución improvisada para convertirse en parte de su repertorio estilístico en pista.
Alcaraz ha sacado partido de la moda en pista en numerosas ocasiones. Además de la sobreposición de camisetas, que modifica la estética original y cumple una función práctica, el español ha apostado por una cinta para la cabeza de Nike para sujetar el cabello que ha dejado crecer durante los cuatro meses en que estuvo ausente de las pistas por una lesión de muñeca.
Esta cinta, que sigue la tendencia de los headbands, se ha convertido en otro elemento fijo en el vestuario del jugador. Este cruce entre moda y funcionalidad, tan visible en el tenis, está siendo explorado por otros deportistas de élite que incorporan detalles de estilo en su equipación sin que el aspecto estético sea el fin principal. Así, prendas elegidas por su utilidad o rendimiento acaban generando looks llamativos y consolidando el vínculo cada vez más fuerte entre deporte y moda.
La combinación ideada por Alcaraz también abre nuevas posibilidades para Nike. Al superponer una camiseta blanca bajo la sin mangas, el tenista encontró una solución práctica al malestar por la exposición del torso y, al mismo tiempo, creó una composición visual más estructurada. El éxito de este recurso improvisado ha sido tal que Nike podría contemplar incorporarlo de forma oficial como parte de su uniforme.
La superposición de tops y prendas que dejan al descubierto el escote y parte del tronco, llevada desde hace años por la moda femenina, adquiere ahora un nuevo significado en la pista con Alcaraz. Si para las mujeres la combinación de tops, camisetas y chaquetas ya es un recurso habitual para crear capas y gestionar la exposición corporal, el look improvisado por el tenista demuestra que esa misma lógica puede —y quizá deba— aplicarse al armario masculino. Al colocar una camiseta debajo de la sin mangas, Alcaraz ha ampliado las posibilidades de la moda deportiva masculina y la ha acercado a una estética estratificada que durante largo tiempo ha sido explorada en el universo femenino.
El US Open es uno de los cuatro torneos de Grand Slam del tenis mundial, junto con el Abierto de Australia, Roland Garros y Wimbledon. Celebrado anualmente en el complejo de Flushing Meadows en Nueva York desde 1978, este torneo ha sido escenario de numerosos hitos deportivos y también de tendencias vanguardistas en la indumentaria de los jugadores. A lo largo de las décadas, las firmas de equipamiento deportivo han aprovechado el escaparate que supone este evento para presentar innovaciones técnicas y apuestas de moda, desde tejidos de alta tecnología hasta diseños arriesgados que buscan combinar rendimiento y estilo.
La preocupación por la estética en el tenis no es nueva. En la década de los setenta, las tenistas pioneras incorporaron faldas plisadas y vestidos cortos que desafiaban las convenciones de la época. Más recientemente, la intersección entre moda y deporte ha cobrado mayor relevancia con colaboraciones entre marcas deportivas y diseñadores de alta costura, como la realizada por Nike con Travis Scott. Estas sinergias han llevado a que muchos aficionados presten tanta atención al vestuario de los jugadores como a los propios resultados en la pista.
En este contexto, la intervención personal de Alcaraz al adaptar su equipación refleja la creciente autonomía de los deportistas en decisiones que antes dependían casi exclusivamente de las marcas y sus departamentos de marketing. Este fenómeno se extiende a otros deportes, en los que los atletas buscan transmitir personalidad y consolidar su imagen más allá de los logros competitivos. El caso de Alcaraz en el US Open 2026 se suma así a una tendencia global que refuerza la dimensión cultural y mediática del deporte.


