
Portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán en rueda de prensa en Teherán. (Foto: Instagram)
El Gobierno de Irán ha vuelto a subrayar que las conversaciones actuales con EE.UU. no incluirán en ningún caso el debate sobre el programa nuclear del país. En un comunicado oficial, las autoridades iraníes afirmaron que cualquier discusión al respecto queda fuera del alcance de las negociaciones bilaterales vigentes. Con esta declaración clara, el Gobierno de Irán pretende marcar un límite antes de iniciar nuevas rondas de diálogo con funcionarios estadounidenses.
Estas reuniones entre representantes iraníes y estadounidenses se enmarcan en un esfuerzo por aliviar tensiones que se dispararon tras la retirada de EE.UU. del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) en 2018. Ese acuerdo, alcanzado en 2015, había limitado el enriquecimiento de uranio en Irán a cambio de un alivio gradual de sanciones económicas. Tras seis años de estancamiento, la diplomacia multilateral, con mediación europea, intenta reactivar de forma separada las conversaciones sobre desescalada y sanciones.
Según el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, el enfoque de Teherán se centra únicamente en negociar la suspensión de algunas medidas coercitivas unilaterales impuestas por EE.UU. desde 2018. El Gobierno de Irán insiste en que la cuestión nuclear quedó cerrada en el marco del PAIC, por lo que insistir en ella en este momento supondría un retroceso de la confianza mutua. Asimismo, el comunicado señala que, de prosperar otro diálogo, se tratarían asuntos económicos y regionales.
La posición oficial reafirmada por el Gobierno de Irán responde a una estrategia de resguardar su derecho a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos, según lo estipulado en el Tratado de No Proliferación Nuclear. Irán defiende que sus instalaciones y niveles de enriquecimiento estarán siempre bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica, organismo clave para la verificación de compromisos y transparencia.
A nivel regional e internacional, esta postura del Gobierno de Irán ha generado distintas reacciones. Mientras algunas capitales europeas y socios del Consejo de Seguridad de la ONU valoran positivamente la voluntad de diálogo, otras persisten en la necesidad de abordar todos los aspectos del programa nuclear. No obstante, Teherán recalca que insistir en ese punto eclipsaría los posibles avances en el levantamiento de sanciones y en la cooperación económica.
De cara al futuro, el Gobierno de Irán apuesta por mantener un contacto limitado pero continuado con EE.UU., bajo mediación de terceros países y organizaciones internacionales. Entre los retos, ambas partes deberán precisar agendas separadas y garantizar que los temas nucleares y los de política exterior no se mezclen improductivamente. Solo así, según Teherán, podrán retomarse los intercambios diplomáticos y aliviar el impacto económico que sufre la población iraní.


