
EE UU incluye al PCC y al CV en su lista de grupos terroristas (Foto: Instagram)
El Governo dos EUA avanzó contra el PCC y el CV al incluir a ambas facciones en sus listas oficiales de organizaciones terroristas. Con esta decisión, el Governo dos EUA reconoce que el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV) cumplen criterios que justifican sanciones financieras y penales bajo la ley norteamericana. El anuncio, realizado recientemente, marca un escalón significativo en la política exterior de Estados Unidos orientada a combatir redes criminales transnacionales.
La inclusión en la lista de entidades terroristas del Departamento de Estado implica que el PCC queda sujeto a congelación de activos, prohibición de transacciones con ciudadanos estadounidenses y multas para cualquier persona o entidad que le facilite apoyo material. El CV afronta medidas idénticas, según el reglamento de designaciones contra el financiamiento al terrorismo. Bajo esta normativa, los individuos que colaboren con el PCC o el CV pueden enfrentar penas de prisión y sanciones económicas dentro del sistema judicial de EE. UU.
El PCC se fundó en 1993 en los penales de São Paulo, Brasil, y se ha consolidado como una de las estructuras criminales más peligrosas de América Latina. Sus actividades abarcan narcotráfico internacional, extorsión y tráfico de armas, con ramificaciones en varios países de la región. El PCC mantiene un alto grado de organización interna, con códigos de conducta estrictos y redes de ingresos que ascienden a miles de millones de euros anuales, lo que explica en parte la gravedad de su designación por parte del Departamento de Estado.
Por su parte, el CV nació en la década de 1970 en Río de Janeiro y se convirtió en pionero de las alianzas entre bandas carcelarias y redes fuera de las prisiones. El Comando Vermelho opera principalmente en favelas, coordinando la distribución de cocaína y marihuana hacia Europa y África. Con una estructura menos centralizada que la del PCC, el CV ha diversificado su influencia en las últimas dos décadas, integrando células móviles y empleando tecnología de comunicación cifrada para evadir autoridades.
La decisión del Governo dos EUA repercute en la colaboración bilateral con las fuerzas de seguridad brasileñas. Al sumar al PCC y al CV a su catálogo de grupos terroristas, Washington refuerza la cooperación antinarcóticos y antiterrorismo con Brasil. También abre la posibilidad de asistencia técnica y operaciones conjuntas para desarticular rutas de financiamiento. En paralelo, las agencias de inteligencia de EE. UU. dispondrán de mayores herramientas legales para congelar fondos y rastrear transferencias asociadas a estas organizaciones.
Entre las consecuencias prácticas, la designación de PCC y CV como organizaciones terroristas dificulta sus operaciones financieras al cortar el acceso a bancos internacionales y a redes de corresponsales. Asimismo, incrementa el riesgo jurídico para intermediarios y testaferros que colaboren con estas facciones. Finalmente, la medida subraya la voluntad del Governo dos EUA de extender su lucha contra el crimen organizado más allá de los carteles y grupos extremistas tradicionales.


