
Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, frente al mapa del Golfo Pérsico tras su llegada a Islamabad. (Foto: Instagram)
Delegación de Irán, bajo la dirección de Ghalibaf, aterrizó este martes en Islamabad con el objetivo de plantear una serie de requisitos indispensables para reactivar el diálogo con Estados Unidos. Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní, encabeza este grupo que reclamó el cumplimiento previo de compromisos mutuos antes de cualquier encuentro directo con funcionarios estadounidenses. La visita marca un paso oficial en las gestiones diplomáticas tras meses de estancamiento en las conversaciones bilaterales.
Aunque la delegación, dirigida por Ghalibaf, no detalló públicamente todas las condiciones exigidas, fuentes oficiales de Teherán indicaron que buscaban garantías sobre el levantamiento parcial de sanciones y seguridad en sus intereses económicos y políticos. En las declaraciones iniciales ante la prensa, Ghalibaf insistió en que debe existir un marco de confianza mutua que permita sostener futuras reuniones sin interferencias ni represalias.
El contexto de esta visita se enmarca en décadas de tensiones entre Irán y Estados Unidos. Desde la revolución islámica de 1979, las relaciones se han visto marcadas por sanciones sucesivas, desconfianza estratégica y episodios de confrontación indirecta en Oriente Medio. En 2015, el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) suscitó esperanzas de distensión, pero la retirada de Washington en 2018 volvió a recrudecer el conflicto diplomático y económico.
Pakistán asume un rol tradicional de mediador en la región y, por ello, Islamabad ha sido elegida como anfitriona de estas negociaciones preliminares. Históricamente, Pakistán ha servido de interlocutor cuando Teherán y Washington buscan canales alternativos para reducir la tensión. En esta ocasión, al igual que en rondas anteriores, la capital pakistaní ofrece un entorno neutral donde ambas partes pueden discutir sin comprometerse a un encuentro directo en territorio de ninguno de los dos países.
La llegada de la delegación iraní ha generado expectativas entre varias capitales internacionales. La Unión Europea, países del Golfo y algunos estados africanos han expresado su deseo de que este paso permita avanzar hacia un acuerdo más estable que contenga la expansión nuclear y reduzca la inestabilidad regional. Observadores señalan que, de prosperar las conversaciones, se podría reavivar la cooperación en proyectos energéticos y de infraestructuras, con beneficios económicos mutuos.
La delegación liderada por Ghalibaf permanecerá en Islamabad durante varios días para mantener encuentros con autoridades pakistaníes de asuntos exteriores, defensa y comercio. Posteriormente, se prevé que regresen a Teherán para evaluar los avances y definir la fecha de un posible diálogo directo con representantes de Estados Unidos. En cualquier caso, Ghalibaf ha subrayado que solo con el cumplimiento de las condiciones establecidas podrá iniciarse oficialmente un proceso de negociación que ambas partes consideran crucial para la estabilidad en Oriente Medio.


