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Niño de 13 años fallece tras adherirse a la tendencia peligrosa del “chroming”

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Un niño de 13 años murió tras participar en una tendencia viral de alto riesgo conocida como “chroming”, que consiste en la inhalación de aerosoles o productos químicos domésticos para provocar una breve sensación de euforia. La tragedia se registró en Canterbury, en el condado de Kent, Inglaterra, y ha encendido todas las alarmas en la familia, que no había oído hablar de esta práctica tan peligrosa.

Nicky Lowther, de apenas 13 años, fue hallado inconsciente en su domicilio el 27 de junio de 2024. Su madre lo encontró inmóvil y, alarmada, llamó a una ambulancia. A pesar de los esfuerzos de los servicios de emergencia, Nicky falleció poco después de ser ingresado en el hospital.

El impacto para sus allegados fue enorme, ya que ninguno sospechaba que el menor estuviera expuesto a ese tipo de riesgo. Toni Lowther, tía de Nicky, relató que solo comprendieron parte de lo sucedido al llegar al centro sanitario. “Cuando llegamos al hospital, Nicky ya había fallecido”, explicó Toni. “Fue allí donde supimos que había estado inhalando aerosoles, pero yo no tenía ni idea de la magnitud de este peligro”.

En el dormitorio del joven se encontraron varias latas vacías de aerolios. “No sabemos cuántas había utilizado aquel día, pero contamos alrededor de doce envases en su habitación. Puede que no todos fueran recientes, pero era evidente que practicaba el inhalado con frecuencia”, añadió Toni. “Inhalar estos productos es extremadamente arriesgado y no existe una forma segura de hacerlo”.

El “chroming”, también denominado “huffing” en otros países, implica aspirar los vapores de productos como desodorantes en spray, pinturas, solventes, removedores, gasolina, lacas de pelo o limpiadores industriales para ordenadores. Estos artículos suelen ser legales, económicos y están al alcance de la mayoría de los hogares, lo que dificulta su detección y control por parte de padres y tutores.

Expertos en salud advierten de que esta práctica puede causar pérdida de conciencia, lesiones cerebrales, fallo multiorgánico, paro cardíaco y muerte súbita. Lo más alarmante es que esos efectos adversos pueden aparecer desde la primera inhalación. Los químicos alteran el ritmo cardíaco de forma inesperada y, en ocasiones, desencadenan emergencias letales sin previo aviso.

El término “chroming” se habría generado por el sabor metálico o los residuos de ciertos compuestos químicos tras su inhalación. Aunque el abuso de inhalantes existe desde hace décadas, familiares y autoridades británicas coinciden en que las redes sociales han amplificado el problema, al difundir vídeos que muestran o incluso fomentan estas conductas de riesgo entre adolescentes.

Toni Lowther aseguró que desconocía por completo esta modalidad antes de la muerte de su sobrino. “Jamás había oído hablar de esto hasta que lo perdí. Luego descubrí casos de jóvenes que murieron o quedaron gravemente afectados y encontré vídeos en línea que explican cómo hacerlo. Fue una realidad insoportable”.

Con el fin de convertir el dolor en una llamada de atención, la familia ha lanzado una petición en línea para exigir la implementación de restricciones más severas en la venta de aerosoles a menores. La iniciativa ya suma miles de firmas de personas que piden medidas legales que limiten el acceso de adolescentes a estos productos.

Además de la tragedia, los seres queridos de Nicky quieren preservar el recuerdo de un chico alegre, protector y muy popular entre sus compañeros. Según relatan, siempre estaba dispuesto a defender a quien lo necesitara. “Era un niño travieso, con un humor algo oscuro pero muy simpático. Si alguien era objeto de burlas, acudía a él”, recuerda Toni.

Tras su fallecimiento, la familia visitó la escuela para conocer el impacto positivo de Nicky en la comunidad educativa. Profesores y alumnos coincidieron en señalar su generosidad y empatía. “Descubrimos historias de apoyo y gestos amables que nunca imaginamos. La pérdida es inmensa porque pensábamos que aún tenía toda la vida por delante: terminar estudios, ir al baile, sacarse el carné de conducir, casarse y formar una familia”.

En este sentido, los allegados hacen un llamamiento a padres y responsables para mantener un diálogo abierto con menores sobre contenidos virales y prácticas de riesgo en internet. Alertan de que lo que a simple vista puede parecer una broma o un desafío inofensivo oculta consecuencias potencialmente letales.

Contexto adicional:
El abuso de inhalantes es una forma de consumo de sustancias psicoactivas con una larga trayectoria histórica. Se estima que cientos de productos domésticos contienen compuestos volátiles que, al inhalarse, atraviesan rápidamente las membranas pulmonares y alcanzan el sistema nervioso central. De acuerdo con datos de organizaciones de salud pública en Reino Unido, el 5 % de los jóvenes de entre 11 y 15 años reconoce haber probado este tipo de sustancias en algún momento.

La mayoría de inhalantes comúnmente usados incluye hidrocarburos halogenados, tolueno y acetona, sustancias que pueden producir efectos inmediatos como mareo, alucinaciones y euforia. Sin embargo, su consumo repetido o en altas concentraciones incrementa el riesgo de trastornos neurológicos, daño hepático, disfunción renal y complicaciones cardiovasculares.

En cuanto a la legislación, en Inglaterra no existe una normativa específica que prohíba la venta de aerosoles a menores, aunque sí se aplica de forma general la restricción de venta de productos potencialmente peligrosos a menores de 16 años. Diversas asociaciones médicas y sociales reclaman medidas más concretas, como el etiquetado obligatorio de advertencias, la limitación de concentraciones de disolventes y la formación de docentes y padres para la detección temprana del problema.

El caso de Nicky es una llamada de atención adicional sobre cómo una práctica aparentemente inocua puede derivar en situaciones extremas. Las autoridades sanitarias y educativas recomiendan campañas de prevención en centros formativos y la difusión de información veraz sobre los riesgos de los inhalantes.

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