El malecón de Puerto Vallarta en alerta tras una serie de muertes (Foto: Instagram)
Una reciente serie de muertes en Puerto Vallarta, un famoso destino turístico en la costa del Pacífico mexicano, ha suscitado preocupaciones que van más allá de las estadísticas criminales. Aunque las autoridades no han conectado oficialmente los casos, la diputada estatal Yussara Canales, representante del quinto distrito de Puerto Vallarta, ha decidido romper el silencio y sugerir la inquietante posibilidad de un asesino en serie atacando a mujeres en la zona.
La alarma se encendió después del hallazgo de tres mujeres asesinadas en Puerto Vallarta en un breve intervalo de tiempo. En el conjunto del estado de Jalisco, donde se ubica la ciudad, los casos de feminicidio se elevaron a siete en ese mismo período. Lo que más atención concentró fue la forma en que algunas de las víctimas fueron encontradas: en al menos dos, y posiblemente en tres casos, las camisetas de las mujeres estaban levantadas, un detalle que para Canales resulta esclarecedor.
En declaraciones al diario New York Post, la diputada señaló: “Fue ese detalle específico el que inicialmente llevó a la sospecha de un asesino en serie”. Estas palabras han tensionado el debate público en un estado que, según datos oficiales, ha registrado en los últimos años un aumento de casos de violencia contra las mujeres, un fenómeno que México clasifica legalmente como “feminicidio” cuando existe ensañamiento o motivos de género.
La primera de las víctimas, una mujer de aproximadamente 30 años que vestía una blusa azul, fue hallada el 10 de mayo en la avenida Víctor Iturbide, cerca del rancho El Pirulí. El cuerpo apareció boca arriba con cortes en las muñecas. Cinco días más tarde, otra mujer de entre 35 y 40 años fue encontrada muerta cerca del resort Hyatt Ziva Puerto Vallarta; las autoridades señalaron que presentaba indicios de un fuerte golpe en la cabeza.
El tercer caso involucra a Elizabeth Galindo, de 25 años, desaparecida en el Estado de México desde el 29 de abril. Su cuerpo fue localizado en Puerto Vallarta el 21 de mayo con múltiples señales de violencia y hematomas en el rostro. A diferencia de los otros dos casos, las autoridades de la fiscalía estatal descartaron inicialmente un vínculo entre la muerte de Elizabeth y las demás, una postura que la diputada Canales cuestiona y a la que exige mayor profundidad investigadora.
Puerto Vallarta, con una población cercana a los 300 000 habitantes, basa gran parte de su economía en la actividad turística. La ciudad está a solo 52 minutos en vuelo de Guadalajara, una de las sedes de la próxima Copa Mundial de Fútbol que dará inicio en junio. Canales ha sugerido que la cercanía de este evento internacional podría estar condicionando la respuesta oficial: “Voy a decir por qué creo que hicieron esto: porque, desafortunadamente, esta noticia está acaparando titulares internacionales. Está dejando nuestra ciudad portuaria con una imagen muy mala”, declaró la diputada.
La legisladora incluso apuntó a una posible estrategia de la Fiscalía General para “neutralizar toda la notoriedad negativa” y evitar un impacto adverso en la percepción de seguridad del destino. Estos señalamientos llegan en un contexto de creciente sensibilización global sobre la violencia de género y la responsabilidad de las autoridades para prevenir y sancionar crímenes contra las mujeres.
Las estadísticas oficiales refuerzan la tensión: solo en los primeros cinco meses de 2026, cinco mujeres han sido asesinadas en Puerto Vallarta, mientras que en todo 2025 se registraron tres casos. Esta tendencia contrasta con la imagen de paraíso turístico que la ciudad ha cultivado durante décadas, con sus playas, su arquitectura colonial y su gastronomía reconocida internacionalmente.
Para Canales, la discusión trasciende lo político o turístico. “Es una cuestión de seguridad para las mujeres que viven y circulan por la ciudad. Creo que esto nos pone muy alerta, nos obliga, como mujeres, a ser mucho más cautelosas y, lamentablemente, a convivir con el miedo”, afirmó.
Las investigaciones continúan abiertas mientras familiares, residentes y viajeros siguen de cerca un asunto que ha colocado a Puerto Vallarta bajo una sombra cada vez más difícil de ignorar.


