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Playa en Islandia tiene olas repentinas y está entre las más peligrosas del mundo

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Encontrarse con el mar suele ser un momento de descanso. Sin embargo, según el lugar, no es recomendable relajarse demasiado. Es el caso de Reynisfjara, una conocida playa de arena negra situada en la costa sur de Islandia. Su belleza puede ocultar un peligro relacionado con el comportamiento de las olas: estas pueden avanzar de forma repentina hasta zonas de la playa que parecían seguras.

Reynisfjara recibe las llamadas *sneaker waves*, también conocidas en español como olas traicioneras o dormidas. Se trata de grandes olas costeras que pueden aparecer después de una serie de olas menores. Por eso, el hecho de que el mar parezca tranquilo durante varios minutos no significa que el agua vaya a seguir llegando siempre con la misma intensidad ni hasta el mismo punto de la orilla.

«Este fenómeno está relacionado con la dinámica de propagación e interacción de las olas, que incluye la formación de grupos de olas y cambios en el nivel del agua en la zona de rompiente. Por eso, incluso después de varios minutos de olas aparentemente pequeñas, una ola puede alcanzar zonas más altas de la playa», explica el investigador Keltony Aquino, de la Universidad Federal Fluminense (UFF), con el apoyo del Instituto Serrapilheira.

Según Aquino, los riesgos de visitar esta playa de arena negra se deben a la combinación de características geológicas y oceanográficas. Además de la presencia de estas olas, Reynisfjara está expuesta a las ondulaciones del Atlántico Norte. La exposición al océano, la forma del fondo marino y la inclinación de la playa influyen en la energía de las olas y en la distancia que puede recorrer el agua sobre la arena.

«Esta exposición, junto con la configuración del fondo oceánico y la inclinación de la cara de la playa, favorece las olas de alta energía y el avance repentino del agua sobre la franja de arena», señala el investigador.

Las olas traicioneras pueden ser muy fuertes tanto cuando avanzan hacia la playa como cuando el agua vuelve al océano. Ese movimiento de retorno, conocido como reflujo, puede derribar a las personas y arrastrarlas mar adentro. No es necesario que la playa presente un aspecto especialmente agitado para que exista ese riesgo: una sucesión de olas pequeñas puede preceder a una ola que llegue mucho más arriba.

«El agua es extremadamente fría, lo que hace más difíciles la supervivencia y el rescate», destaca el oceanógrafo João Thadeu de Menezes, de la Asociación Brasileña de Oceanografía (Aoceano). Las bajas temperaturas pueden provocar un choque térmico y dificultar la respiración y la capacidad de reacción, circunstancias que complican la respuesta de una persona sorprendida por el agua.

La playa cuenta, además, con paredes rocosas desde las que pueden desprenderse piedras y producirse accidentes. Aquino puntualiza que la arena negra, formada principalmente por materiales de origen volcánico, no es la causa del elevado peligro del lugar. El riesgo descrito está ligado a las olas, a la exposición de la costa y a las características del entorno.

¿HAY PLAYAS ASÍ EN BRASIL?

No hay en Brasil una playa exactamente igual a Reynisfjara, aunque sí existen lugares con algunas características parecidas. Entre ellos están las playas de Areia Preta, Anchieta e Iriri, todas en el estado de Espírito Santo, cuya arena también tiene un color negro.

La causa del color, sin embargo, es distinta. «En los casos brasileños, está relacionado con la concentración de minerales pesados, como ilmenita y magnetita, presentes en las arenas conocidas como monacíticas. En Reynisfjara, por su parte, la arena oscura es resultado de la fragmentación y la erosión de rocas volcánicas, principalmente basalto», explica Menezes.

En cuanto a la dinámica de las olas, las playas brasileñas más parecidas son Itacoatiara, en Río de Janeiro, y Massaguaçu, en la costa norte de São Paulo. Ambas presentan ondulaciones de alta energía y una rompiente intensa. No obstante, esa semejanza no implica que tengan necesariamente los mismos mecanismos de riesgo ni el mismo nivel de exposición que Reynisfjara. Como indica Aquino, la interacción entre las olas, el fondo oceánico y la forma de la playa puede crear situaciones peligrosas para los bañistas.

¿VA A VISITAR REYNISFJARA? CÓMO PROTEGERSE

Quienes visiten el lugar deben seguir las recomendaciones de seguridad de las autoridades y mantener una distancia prudente del agua. Los especialistas aconsejan permanecer dentro de las zonas delimitadas, no dar nunca la espalda al océano y evitar hacerse fotos cerca de la rompiente. También recomiendan consultar las previsiones de olas y mareas del día, alejarse de paredes rocosas inestables y evitar los tramos estrechos de la franja de arena.

Es importante respetar la señalización de peligro. En Reynisfjara hay un panel que informa del nivel de riesgo del día, por lo que conviene comprobarlo y seguir sus indicaciones antes de acercarse a la orilla. Las medidas buscan reducir la exposición a las olas y a otros peligros del entorno, pero no eliminan la necesidad de prestar atención a las condiciones del mar.

«Incluso cuando el mar parece tranquilo, existe el riesgo de que olas inesperadas avancen sobre la arena. En cualquier playa es esencial prestar atención a las condiciones del mar y seguir las indicaciones de seguridad», concluye el oceanógrafo.

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