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Macron acusa a Trump y Netanyahu de sacar rédito político de las protestas en Francia

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Emmanuel Macron posa junto a Donald Trump en un acto oficial con las banderas de Francia y Estados Unidos de fondo. (Foto: Instagram)

Emmanuel Macron, presidente de Francia, criticó el 21 de octubre de 2026 en Doha a “líderes extranjeros” que han explotado electoralmente los disturbios en el país, según declaró durante una visita oficial que contempla una agenda de tres días en Catar. Estas críticas fueron respaldadas por el ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, quien instó a esos dirigentes a demostrar “el mínimo de decencia” en sus comentarios.

Las declaraciones de ambos responsables franceses se producen después de que el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, vinculase las protestas en Francia a la inmigración. En plena campaña de las elecciones legislativas de medio término en EE UU, Trump afirmó que París debería cerrar sus fronteras y describió los actos como parte de un “proyecto de dominación del islam”.

“Hay personas que están haciendo campaña a costa de Francia, líderes que se encuentran en situaciones electorales aquí o al otro lado del Atlántico”, manifestó Macron. El presidente puntualizó que, si bien no existe “interferencia extranjera visible” en las movilizaciones, sí se advierte una “manipulación de la información” que ha dado lugar a “comentarios inaceptables y absurdos” de numerosos dirigentes foráneos.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ahora en campaña para repetir mandato, también realizó declaraciones sobre la crisis francesa. “Han sucumbido a la invasión del islam extremista”, afirmó Netanyahu, mientras que Trump insistía en culpar a la inmigración de las protestas y reclamaba medidas drásticas contra los flujos fronterizos.

Por su parte, el canciller Jean-Noël Barrot utilizó las redes sociales para respaldar a Macron y pedir a esos líderes que ejerzan “moderación, respeto y solidaridad”. El Gobierno francés busca así neutralizar cualquier instrumentalización política externa de un conflicto que, según Barrot, responde a problemas internos.

Los disturbios comenzaron en septiembre con concentraciones de estudiantes y profesores en los suburbios, que protestaban por la falta de recursos en el sistema educativo. La tensión se disparó tras un incidente en Lens el 5 de octubre, cuando un joven de 15 años perdió una mano al explotar una granada de efecto moral; el ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la suspensión de su uso en manifestaciones estudiantiles.

Rápidamente, las protestas se extendieron por decenas de ciudades y adoptaron un enfoque más amplio, centrado en la desigualdad y los recortes en el gasto público. El Gobierno reportó que más de 500 000 personas participaron en las movilizaciones durante el pasado fin de semana. Macron calificó a algunos manifestantes de “numerosos delincuentes” al condenar los episodios de saqueos, quema de vehículos y actos de vandalismo contra edificios públicos, y el ministro de Justicia prometió una respuesta judicial contundente.

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