La británica Chelsea Tantum murió a los 30 años, el 30 de septiembre de 2026, tras afrontar un melanoma en estado avanzado, un tipo de cáncer de piel que se había extendido a distintos órganos del cuerpo. Residente en Manchester, Inglaterra, comenzó a utilizar cabinas de bronceado artificial a los 16 años, influenciada por amigas y compañeras de colegio, y mantuvo ese hábito durante aproximadamente una década. Antes de fallecer, participó en campañas de concienciación para alertar a otros sobre los peligros de la exposición a la radiación ultravioleta.
El fallecimiento fue confirmado por la organización británica Melanoma Focus, con la que Chelsea colaboraba en acciones de sensibilización. La joven recibió su diagnóstico a finales de 2024, después de advertir que un lunar en la pierna había aumentado de tamaño y se había convertido en una lesión con sangrado. Inicialmente, Chelsea pensó que la extracción del lunar solucionaría el problema, pero los análisis revelaron células cancerosas en los ganglios linfáticos de la ingle.
Con el avance de los estudios, los médicos descubrieron que el melanoma se había expandido también a los pulmones, lo que situó la enfermedad en un estadio 4. Posteriores exploraciones detectaron metástasis en el cerebro, el hígado, el bazo, la columna vertebral y el tejido mamario. Para frenar el progreso del tumor, Chelsea se sometió a cirugía, injerto de piel, radioterapia en el cerebro e inmunoterapia. Pese a experimentar una respuesta inicial favorable, el melanoma volvió a crecer con rapidez.
En una entrevista concedida al diario británico The Sun, la propia Chelsea relató que el hábito de usar cabinas de bronceado comenzó durante su adolescencia: “Cuando empecé a usar las cabinas, la edad mínima permitida era 16 años, no 18. Mis amigas ya lo hacían, al igual que las chicas mayores que veía en la calle. Se convirtió en algo cultural, que todo el mundo practicaba”. Según contó, la búsqueda de un tono de piel más oscuro se había transformado en una especie de competición entre las adolescentes: “Veíamos quién lograba el mejor bronceado y quién resultaba más favorecida. Yo acudía varias veces por semana”.
Tras recibir el diagnóstico definitivo, Chelsea intensificó su labor de concienciación. Reconoció que no podía afirmar con certeza que el uso de las cabinas fuera la causa directa de su melanoma, pero admitió: “Si pudiera retroceder en el tiempo, jamás volvería a ponerme bajo una de esas lámparas”. Además, confesó su sorpresa ante la rapidez con que un melanoma aparentemente localizado en la piel podía diseminarse a órganos vitales: “Jamás imaginé que un simple lunar en mi pierna pudiera llegar al cerebro o a los pulmones y ponerme en serio peligro”.
En los meses previos a su muerte, Chelsea experimentó un cansancio extremo, debilidad y rigidez articular, aunque su aspecto físico no siempre reflejaba la gravedad de su estado. “Parezco estar bien, pero la gente no suele darse cuenta de lo enferma que puedo estar”, afirmó. A pesar de las limitaciones impuestas por la enfermedad, continuó colaborando con Melanoma Focus en campañas dirigidas especialmente a jóvenes, con el fin de que reconsideren el uso de equipos de bronceado artificial.
El melanoma es un tumor maligno originado en los melanocitos, las células que producen la melanina en la piel. Según los expertos, su detección temprana es fundamental para mejorar el pronóstico, ya que en estadios avanzados puede diseminarse con rapidez. La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer, dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasifica las cabinas de bronceado artificial en el grupo 1 de agentes carcinógenos, el nivel más alto de riesgo, junto con el tabaco y el amianto.
Muchos países han legislado para restringir el acceso a estas cabinas, estableciendo una edad mínima de 18 años y prohibiendo su uso en menores. Sin embargo, en el Reino Unido hasta hace poco la norma permitía el acceso a los 16 años, lo que facilitó que Chelsea y otras adolescentes comenzaran a utilizarlas de forma habitual. Los dermatólogos insisten en la importancia de adoptar medidas de protección solar fiables, como cremas con factor de protección alto, sombreros y gafas de sol, y desaconsejan cualquier práctica de bronceado artificial.
Chelsea Tantum falleció el 30 de septiembre de 2026. Tras su muerte, Melanoma Focus rindió homenaje a su figura y destacó su compromiso en la lucha contra el cáncer de piel, con el deseo de que su historia sirva de advertencia y prevenga nuevos casos entre las generaciones más jóvenes.


