
Disputa en la OMC por los aranceles de EE.UU. al acero y aluminio brasileños (Foto: Instagram)
El proceso se abrió tras el pedido presentado por Brasil para cuestionar ante los órganos de solución de diferencias la aplicación del 'tarifaço' impuesto por Estados Unidos a una amplia gama de productos procedentes de territorio brasileño. Según el requerimiento oficial, la medida arancelaria adoptada por Estados Unidos afectó sectores clave de exportación de Brasil, entre ellos el acero, el aluminio y algunos bienes industriales de alto valor añadido. La acción presentada busca, fundamentalmente, revisar la legalidad y proporcionalidad de esos gravámenes que Washington estableció unilateralmente.
El origen del denominado 'tarifaço' se remonta a la medida adoptada por Estados Unidos bajo la invocación de razones de seguridad nacional previstas en la sección 232 de su legislación interna. A partir de junio de 2018, el Gobierno estadounidense aplicó aranceles extraordinarios del 25 % sobre importaciones de acero y del 10 % sobre las de aluminio, sin distinción de país de origen, aunque posteriormente ha implementado exenciones y ajustes parciales. Brasil, como uno de los principales exportadores mundiales de metales, consideró que esos incrementos arancelarios excedían las facultades concedidas y podían contravenir normas multilaterales.
El procedimiento de solución de diferencias internacional establece una etapa previa de consultas bilaterales de al menos 60 días, durante la cual Brasil y Estados Unidos debían intentar resolver el conflicto por la vía del diálogo. Al no alcanzarse un acuerdo en ese plazo, Brasil elevó formalmente la disputa al siguiente escalón: la constitución de un panel de expertos independientes. En este punto, una vez constituido, el grupo de expertos dispone de seis meses para presentar un informe inicial, eventualmente prorrogable, y de allí se sigue el proceso de eventuales apelaciones y recomendaciones finales.
En el pasado, Brasil ha recurrido varias veces a instancias multilaterales para defender sus intereses comerciales frente a Estados Unidos, ya sea en materia agrícola, de propiedad intelectual o de políticas arancelarias. Estas acciones recurrentes reflejan la voluntad brasileña de acatar las normas del comercio internacional y de fortalecer la predictibilidad de las reglas. Asimismo, del otro lado, Estados Unidos ha protagonizado litigios similares contra otros socios comerciales, lo que ha tensionado el sistema de comercio global y ha puesto en evidencia la necesidad de modernizar los mecanismos de resolución de disputas.
De cara al futuro, el desarrollo de este proceso dependerá de la disponibilidad de Brasil y Estados Unidos para presentar pruebas, argumentos técnicos y posibles ofertas de compromiso. El calendario del panel fijará plazos claros para cada etapa, desde el examen de la queja hasta las posibles recomendaciones. En última instancia, cualquier decisión del organismo multilateral obligará a Estados Unidos a modificar o retirar el 'tarifaço', a menos que reciba respaldo formal de una mayoría que avale sus argumentos de seguridad nacional, lo que abriría un debate más amplio sobre el equilibrio entre medidas proteccionistas y libertades comerciales.


