Imágenes inéditas revelan placa tectónica rasgándose bajo el Pacífico (Foto: Instagram)
Durante millones de años, un proceso monumental ha ocurrido en las profundidades del océano Pacífico, lejos del alcance humano. Ahora, por primera vez, científicos han logrado capturar imágenes directas de una placa tectónica literalmente desgarrándose bajo el mar, en una zona cercana a la isla de Vancouver, en Canadá.
El fenómeno involucra la denominada placa Explorer, un fragmento relativamente pequeño de la corteza oceánica de unos cuatro millones de años. Empleando tecnología sísmica de alta resolución, investigadores de Estados Unidos, Suiza y Canadá han conseguido observar detalles inéditos de las etapas finales de este desgarramiento subterráneo.
El estudio se publicó en la revista Science Advances y fue liderado por el geofísico Brandon Shuck, de la Universidad Estatal de Luisiana, con la colaboración de universidades y centros de investigación de Norteamérica y Europa. Las imágenes revelaron estructuras profundas que se asemejan a enormes cicatrices surcando la corteza terrestre bajo el océano.
Este descubrimiento ayuda a los científicos a comprender mejor cómo las placas tectónicas se fragmentan y de qué manera este proceso puede modificar regiones enteras del planeta a lo largo de escalas de tiempo geológico.
Qué sucede bajo el océano
La Tierra está formada por enormes placas tectónicas que se desplazan lentamente sobre el manto terrestre. En algunas zonas, una placa se hunde bajo otra en un proceso denominado subducción, responsable de terremotos, erupciones volcánicas y la formación de montañas.
En la costa oeste de Norteamérica, la placa Explorer forma parte de este complejo sistema geológico. Se halla junto a la placa de Juan de Fuca, que avanza en dirección al continente.
El detalle más relevante es que ambas placas se desplazan a velocidades distintas. Mientras la placa de Juan de Fuca avanza más de cuatro centímetros al año, la Explorer lo hace a unos dos centímetros anuales. Esta diferencia genera enormes tensiones en el fondo oceánico.
Con el tiempo, estas fuerzas empezaron a literalmente tirar de la placa Explorer en direcciones opuestas. El resultado fue la formación de la llamada zona de falla de Nootka, una extensa red de fracturas submarinas que se extiende a lo largo de unos veinte kilómetros de anchura.
Los investigadores compararon el método empleado con una especie de ecografía del lecho marino. Durante la expedición CASIE21, llevada a cabo en 2021 a bordo del buque Marcus G. Langseth, se emitieron ondas sonoras contra el fondo oceánico. Al regresar, permitían crear mapas extremadamente detallados de las capas subterráneas.
Las fracturas gigantes halladas
Las imágenes mostraron algo que los científicos nunca habían observado con tal nivel de claridad: dos enormes desgarramientos en el interior de la placa Explorer.
Estas grietas se localizan bajo la fosa oceánica, región donde la placa comienza a hundirse hacia el interior del planeta. Según los investigadores, las dos fisuras probablemente formaban parte de una misma estructura que acabó dividida por el movimiento lateral de las placas tectónicas.
Uno de los aspectos más impresionantes del estudio fue la magnitud de la deformación observada. En una de las zonas, la placa presenta un desnivel abrupto de más de tres kilómetros en apenas dos kilómetros de distancia horizontal. En la práctica, es como si un fragmento entero de la corteza oceánica hubiera colapsado profundamente en un espacio relativamente corto.
En cambio, la placa de Juan de Fuca muestra indicios más leves de deformación, lo que señala que su proceso de rotura aún se encuentra en fases iniciales.
El silencio sísmico intrigante
Otro detalle captó la atención de los investigadores: la casi ausencia de terremotos bajo la isla de Vancouver en la zona asociada a la placa Explorer. En las áreas regidas por la placa de Juan de Fuca, los temblores son frecuentes. Sin embargo, en Explorer los registros sísmicos son mucho menores. Este “silencio” geológico podría indicar que la placa ya está en una fase avanzada de desacoplamiento.
Los científicos creen que, cuando este proceso concluya, la famosa zona de subducción de Cascadia podría acortarse unos 75 kilómetros. Esta región se considera una de las áreas tectónicas más importantes y vigiladas de Norteamérica.
Aun así, los investigadores afirman que será preciso desarrollar nuevos modelos geodinámicos para entender plenamente cómo esta transformación podría afectar al comportamiento de las placas tectónicas a lo largo de la costa del Pacífico.


