El gobernador de California, Gavin Newsom, anunció este jueves que sustituirá por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional las penas de muerte de los 548 presos que esperan su ejecución en el estado. La medida podría vaciar el corredor de la muerte californiano y fue presentada como uno de los últimos actos de Newsom al frente del Gobierno estatal, ya que dejará el cargo en enero.
Newsom justificó la decisión por su oposición a la pena capital. Según declaró, las ejecuciones realizadas por el poder público son incompatibles con los valores de California. En una carta dirigida a los californianos, el gobernador afirmó: «Creo firmemente que matar con autorización del Estado es incompatible con los valores de California, compromete los fundamentos de nuestro sistema jurídico y nos disminuye a todos».
La iniciativa afecta a 529 hombres y 19 mujeres condenados a muerte, un total de 548 personas. Sin embargo, la conmutación de 382 de esas penas debe recibir la aprobación del Tribunal Supremo de California. Esos presos fueron condenados por más de un delito grave, una circunstancia que, según la información difundida, impide al gobernador concederles el indulto por su cuenta.
La conmutación planteada sustituiría la pena de muerte por una condena de prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Por tanto, cambiaría la pena impuesta a las personas incluidas en la medida, pero no eliminaría por sí misma la pena capital de la legislación estatal ni supondría la abolición general de esa sanción.
El gobernador reconoció que la decisión puede reabrir heridas entre los familiares de las víctimas de los delitos. Newsom dijo que se trata de una de las decisiones más difíciles de su trayectoria política, no porque dude de la necesidad del cambio, sino por el impacto emocional que puede tener en esas personas.
**California no ejecuta condenados desde 2006**
La última ejecución en California tuvo lugar en 2006. En 2019, trece años después, Newsom suspendió las ejecuciones mediante una orden ejecutiva, aunque la pena de muerte siguió recogida en la legislación estatal. Desde entonces no se ha ejecutado a ningún condenado, pese a que cientos de personas han permanecido en el corredor de la muerte.
Newsom sostiene que el sistema está marcado por desigualdades raciales, errores judiciales y costes elevados. También defiende que la pena capital no es un método eficaz para prevenir delitos. California tiene la mayor población de personas condenadas a muerte del hemisferio occidental. Si se aprueban todas las conmutaciones, los 548 presos dejarán de estar sujetos a la ejecución.
**La pena de muerte sigue prevista en la legislación**
La decisión del gobernador no suprime la pena capital de las leyes de California, por lo que esta podría seguir aplicándose en nuevas condenas. Para abolirla formalmente sería necesario cambiar la legislación estatal, algo que podría hacerse mediante una votación popular.
En 2016, los votantes californianos rechazaron una propuesta para abolir la pena de muerte y aprobaron otra iniciativa destinada a acelerar las ejecuciones. El gobernador electo, Xavier Becerra, también se opone a la pena capital y ha declarado que pretende mantener suspendidas las ejecuciones.
El anuncio de Newsom combina, por tanto, una medida sobre las penas de quienes ya están condenados con la continuidad de la normativa estatal. La aprobación judicial que todavía requiere una parte de las conmutaciones es un paso pendiente para que el cambio alcance a todos los presos incluidos en la iniciativa. Mientras la pena de muerte siga vigente en la legislación, la suspensión de las ejecuciones y la abolición legal continuarán siendo cuestiones distintas.


