
A los 14 años, la estudiante estadounidense Isabel Rossi creó un modelo matemático que puede ampliar un 16,7 % la cobertura de detección de terremotos mediante la instalación de cinco sensores adicionales. El proyecto, desarrollado después de que viviera un temblor que la asustó, ha situado a Isabel entre los 30 finalistas del Thermo Fisher Scientific Junior Innovators Challenge 2026, una competición de la Society for Science, organización científica de Estados Unidos.
La fase final del concurso concluye mañana, 28 de octubre, en Washington. Los estudiantes optan a más de 86.000 euros en premios. Las simulaciones de Isabel indican que elegir estratégicamente dónde situar los sensores puede aumentar la superficie monitorizada. Sin embargo, el modelo todavía debe probarse en condiciones reales. La investigación no incluyó la instalación de nuevos equipos ni cambios en una red de vigilancia existente.
Isabel vive en Williamsburg, en Virginia, y desarrolló el trabajo cuando estudiaba en la James Blair Middle School, durante el equivalente a segundo de la ESO. La idea surgió después de leer en la revista científica Physics Today un artículo sobre las dificultades de los investigadores para detectar terremotos. El tema adquirió una importancia personal porque Isabel ya había sentido un temblor fuerte. «Yo misma viví un gran terremoto, que realmente me asustó», contó a la Society for Science.
A partir de esa experiencia, la estudiante investigó cómo determinar los mejores lugares para colocar sensores sísmicos. La distribución de estos equipos no puede hacerse al azar: su ubicación debe permitir detectar los movimientos del suelo y, al mismo tiempo, facilitar el acceso de los equipos encargados de instalarlos y mantenerlos. Por tanto, la elección de los emplazamientos debe tener en cuenta tanto la utilidad de cada sensor para la detección como la posibilidad de llegar hasta él.
Para estudiar el problema, Isabel utilizó registros históricos de terremotos en la zona de Los Ángeles, en California, y datos sobre la ubicación de los sensores ya instalados. Con esa información creó un programa informático para simular distintas combinaciones de lugares en los que podrían colocarse nuevos equipos. La simulación permitió comparar las posibles ubicaciones y evaluar cómo se comportaban los métodos matemáticos empleados en el análisis.
Isabel comparó dos métodos: la suma ponderada y la negociación de Nash, un enfoque relacionado con la teoría de juegos que busca equilibrar objetivos distintos. En este caso, había que conciliar la eficacia en la detección de terremotos con la facilidad de acceso a los sensores. En las simulaciones, el método de negociación de Nash obtuvo los mejores resultados: cinco sensores adicionales, colocados estratégicamente, podrían elevar la cobertura de detección un 16,7 %. El resultado, no obstante, es una estimación basada en el modelo y depende de que se valide mediante pruebas prácticas.
Las matemáticas están entre las actividades favoritas de Isabel. «Me gusta la precisión. Con el tiempo, se ha convertido en una de mis actividades favoritas en mi tiempo libre», explicó a la organización del premio. La estudiante también toca el violín en la Williamsburg Youth Orchestra y considera que la música y las matemáticas tienen más en común de lo que suele pensarse. Según Isabel, las frecuencias, los intervalos musicales y los compases implican relaciones matemáticas. De cara al futuro, quiere dedicarse a la ingeniería aeroespacial. «Hay mucho por descubrir sobre nuestro mundo. Quiero formar parte de ello», afirmó.
Los 30 finalistas del Thermo Fisher Scientific Junior Innovators Challenge representan a 17 estados estadounidenses y Puerto Rico. La selección se anunció el 16 de septiembre y la fase final se celebra esta semana en Washington. Cada finalista recibe 430 euros y los participantes compiten por premios adicionales que, en conjunto, superan los 86.000 euros, incluido un premio de 21.500 euros. El proyecto de Isabel se titula «Escuchar en los lugares adecuados: teoría de juegos y optimización para la ubicación de sensores de terremotos». La Society for Science ha publicado en la web oficial de la competición una presentación del trabajo y el perfil de la estudiante.


