
Erupción rojiza en el cuello de un paciente con sarampión, enfermedad que ha motivado la declaración de emergencia sanitaria en Nueva York (Foto: Instagram)
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, declaró el lunes 5 de octubre el estado de emergencia sanitaria ante un repunte de casos de sarampión en la ciudad y el resto del estado. La medida busca reforzar la respuesta de las autoridades y agilizar la vacunación y el diagnóstico de la enfermedad.
El decreto expande el listado de profesionales autorizados para administrar la vacuna contra el sarampión, e incluye a paramédicos, técnicos de emergencia médica de nivel avanzado, farmacéuticos y parteiras. Además, faculta a los enfermeros para solicitar pruebas de laboratorio, una potestad que hasta ahora correspondía únicamente a los médicos.
Hochul subrayó la importancia de la inmunización y afirmó: “Nadie debería sufrir una enfermedad grave o morir por una dolencia que puede prevenirse con una vacuna. Por eso he tomado medidas para incrementar el número de profesionales de la salud capacitados para realizar vacunaciones y pruebas”.
Hasta el sábado 3 de octubre se habían confirmado siete casos en la ciudad de Nueva York y 101 en el resto del estado. Desde el 15 de julio, se notificaron 92 casos en comunidades rurales con bajas tasas de cobertura vacunal, repartidos en 18 condados.
En el estado vecino de Pensilvania se han registrado más de mil casos. A nivel nacional, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) reportó 3.887 contagios de sarampión en 2026, de los cuales el 95 % corresponde a personas no vacunadas. Estas cifras suponen el mayor brote de sarampión en Estados Unidos desde 1991; en 2024 hubo solo 285 casos.
En Brasil, tras recuperar en noviembre de 2024 la certificación de eliminación del sarampión, las autoridades sanitarias confirmaron 42 casos en 2026 debido al resurgimiento de la enfermedad en la región de las Américas.


