Los niveles de testosterona entre hombres han mostrado una tendencia a la baja en las últimas décadas, según estudios realizados en Estados Unidos. El tema volvió a captar la atención tras las publicaciones en redes sociales del Dr. Diego Lopes Tareszkiewicz, quien señaló investigaciones que examinaron la reducción de esta hormona en distintas generaciones y planteó un debate sobre los cambios observados en la población masculina.
“¿Es la caída de la testosterona masculina un mero hallazgo hormonal o sanguíneo, o estamos viendo también reflejos de ello en la forma en que los hombres se comportan, se visten y se presentan?”, escribió en una publicación en Instagram.
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Uno de los estudios mencionados es el publicado en 2007 en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores analizaron datos de varones de entre 45 y 79 años residentes en la región de Boston (Estados Unidos) y detectaron una caída en los niveles de testosterona a lo largo del tiempo que no podía explicarse únicamente por el envejecimiento de los participantes.
La investigación reunió 2.769 observaciones de 1.532 hombres en distintos periodos de muestreo, entre finales de la década de 1980 y principios de los años 2000. Según los autores, la disminución registrada no pareció justificarse por cambios en factores de salud y estilo de vida evaluados, como obesidad y tabaquismo. Los científicos apuntaron que diferencias generacionales o factores ambientales y de salud no capturados por los datos podrían estar relacionados con el fenómeno.
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Años después, otra investigación halló una tendencia semejante entre hombres más jóvenes. Publicado en European Urology Focus, el estudio analizó datos de 4.045 varones de 15 a 39 años recogidos en Estados Unidos entre 1999 y 2016. Los niveles medios de testosterona total fueron inferiores en los ciclos de 2011 a 2016 en comparación con los de 1999 a 2000.
El índice de masa corporal (IMC) más elevado se asoció con niveles menores de la hormona, pero la tendencia a la baja subsistió incluso en hombres con IMC considerado normal. Los propios investigadores señalaron limitaciones en el trabajo, entre ellas posibles factores ambientales sin evaluar y diferencias en los métodos utilizados para medir la testosterona durante el periodo analizado. Por ello, hicieron hincapié en la necesidad de nuevos estudios que confirmen estos resultados.
En su publicación, Diego relacionó la discusión científica con las transformaciones observadas en la sociedad: “En los últimos años, la moda masculina ha cambiado radicalmente, mientras los estudios apuntan a una tendencia de caída de la testosterona en hombres de diferentes poblaciones”.
A pesar de la tendencia identificada en las investigaciones, los estudios citados no demuestran que los cambios en la moda, en la forma de vestir o en el comportamiento masculino sean provocados por la reducción de la testosterona. Los trabajos analizan la evolución de los niveles hormonales en poblaciones masculinas y no establecen una relación de causa y efecto. “Es una relación que merece ser discutida con ciencia”, escribió Diego.
Contexto adicional
La testosterona es una hormona esteroidea producida principalmente en los testículos de los hombres y en menor medida en los ovarios de las mujeres y las glándulas suprarrenales de ambos sexos. Desempeña un papel fundamental en el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos durante la pubertad, así como en el mantenimiento de la masa muscular, la densidad ósea, la producción de espermatozoides y el bienestar general.
La medición de los niveles de testosterona se realiza mediante un análisis de sangre, normalmente en ayunas y en determinadas horas de la mañana para evitar la variabilidad diurna. Los valores normales de testosterona total en hombres suelen oscilar entre 300 y 1.000 nanogramos por decilitro (ng/dL), aunque pueden variar ligeramente según el laboratorio y el método empleado.
La testosterona baja puede asociarse con síntomas como fatiga, pérdida de masa muscular, disminución del deseo sexual y cambios en el estado de ánimo. Sin embargo, su diagnóstico requiere evaluación clínica y bioquímica cuidadosa, ya que múltiples factores —edad, enfermedades crónicas, tratamientos farmacológicos y estilo de vida— pueden influir en los resultados.
El debate sobre la disminución a largo plazo de los niveles de testosterona y sus posibles implicaciones en la salud y el comportamiento masculino plantea la necesidad de investigaciones futuras que exploren tanto los factores biológicos como los ambientales, sin atribuir de forma prematura causas directas a fenómenos culturales o sociales.


