El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) afirmó creer en la inocencia de su hijo Fábio Luís Lula da Silva, apodado Lulinha, y del exjefe de gabinete Marco Aurélio Santana Ribeiro, conocido como Marcola, si bien defendió que ambos deben someterse a las investigaciones en curso. Las declaraciones las ofreció el domingo 27 durante su entrevista en el programa Canal Livre, de la cadena brasileña Band, al comentar las indagaciones que los involucran.
Según explicó Lula, Lulinha está bajo investigación de la Policía Federal por presunta conducta de tráfico de influencias durante su relación con la empresaria y lobista Roberta Luchsinger. El presidente destacó que la amistad de su hijo con la lobista no implica necesariamente delito, pero que corresponde a las autoridades aclarar cualquier posible irregularidad. En paralelo, Marcola admitió públicamente haber recibido dinero de Luchsinger, aunque sostiene que se trató de un préstamo personal y no de un pago vinculado a favores políticos.
En sus propias palabras: “Yo creo que Marcola es 100 % inocente. Creo que mi hijo es inocente. Ahora bien, ninguno de los dos está libre de la investigación. Ellos conocen la verdad y corresponde a la Justicia confirmarlo”. Con ello, Lula dejó claro que su defensa no equivale a obstaculizar el trabajo de los fiscales ni de la Policía Federal, organismo dependiente del Poder Ejecutivo pero con autonomía técnica para llevar adelante peritajes y diligencias.
En referencia a Luchsinger, el presidente cuestionó el papel de la lobista en la exposición pública de los hechos: “El hecho de que una persona como Roberta diga lo que quiera… Yo sé cuál es la función de un lobista: explica que se reunió con un ministro o que viajó en el mismo avión que él. Eso, por sí solo, no prueba nada”. Con esta aclaración, Lula subrayó la diferencia entre la actividad de cabildeo —legal cuando se registra ante los órganos correspondientes— y la presunta acción de tráfico de influencias, tipificada por la legislación brasileña.
Sobre el papel de Marcola en la gestión presidencial, Lula agregó que el exjefe de gabinete “fue leal durante todo el tiempo que trabajó conmigo”. Acerca del dinero recibido, el mandatario opinó que si Marcola solicitó el préstamo fue “porque estaba necesitado”, y precisó: “El dato concreto es que devolvió el dinero. Eso no puede considerarse corrupción”. De esta manera, el presidente recordó que la legislación brasileña distingue entre préstamo documentado y recurso sin respaldo que pueda configurar cohecho o peculado.
Durante la misma entrevista, Lula defendió cambios en el proceso de designación de los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF). Hoy, el presidente designa un nombre que debe ser aprobado por el Senado. El jefe del Ejecutivo propuso sustituir ese modelo por un sistema en el que intervengan representantes de la sociedad civil a través de una comisión de notables, compuesta por entidades sindicales, empresariales y académicas. “Una cosa es indicar; otra es cuando la persona se coloca la toga, y entonces se convierte en Dios. No puede depender solo de la voluntad presidencial; es necesario el involucramiento de la sociedad civil”, afirmó.
Respecto a la visibilidad pública de los magistrados, Lula criticó la creciente presencia mediática del STF: “Los ministros hablan demasiado, conceden demasiadas entrevistas; deberían expresarse solo en los autos de los procesos. Esta ‘televisión de la justicia’ resulta contraproducente para la sociedad al mostrar discusiones internas”.
En el ámbito internacional, el presidente brasileño se refirió a su relación con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, actual presidente según las referencias oficiales. Lula declaró que mantiene un vínculo cordial con Trump, pese a sus discrepancias con algunos altos cargos de la administración estadounidense. “Me llevo bien con Trump; cada vez que hablo con él, nos entendemos muy bien. El problema son quienes trabajan con él. Le digo que Marco Rubio no aprecia ni a Brasil ni a América Latina; es, en mi opinión, un antilatinoamericano. Pero las conversaciones que he tenido con Trump siempre han sido productivas”, concluyó.


