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Ali Khamenei, líder supremo de Irán, muere al inicio de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel

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Fuerzas de seguridad iraníes vigilan un vehículo blindado decorado con retratos tras la muerte de Ali Khamenei (Foto: Instagram)

Ali Khamenei, líder supremo de Irán durante más de tres décadas, falleció el 28 de febrero, día en que comenzó la guerra desatada por Estados Unidos e Israel. El deceso se produjo en un momento de máxima tensión internacional, coincidiendo con el primer día de un conflicto declarado por Washington y Tel Aviv contra el régimen iraní.

Ali Khamenei asumió la jefatura del Estado tras la muerte de Ruhollah Jomeini en 1989 y desde entonces ejerció la máxima autoridad política y religiosa en la República Islámica de Irán. Bajo su mando, el país experimentó importantes cambios internos, consolidación de sus instituciones teocráticas y una política exterior marcada por el rechazo a la influencia occidental en Oriente Medio. Siempre reconocido como “Valí Faqih” o guía supremo, su figura combinaba prerrogativas ejecutivas, legislativas y judiciales.

El sistema político iraní se estructura en torno a la figura del líder supremo, que supervisa a su vez al presidente y al parlamento (Majlis), y controla a las fuerzas armadas, el poder judicial y los medios de comunicación estatales. Además, preside el Consejo de Discernimiento del Sistema y tiene la última palabra en materia de política de seguridad y defensa. La autoridad de Ali Khamenei trascendió sucesivos gobiernos civiles; su influencia se extendía incluso sobre los jefes de la Guardia Revolucionaria y la política exterior.

La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero tuvo como objetivo declarado frenar el programa nuclear iraní y castigar el apoyo de Teherán a grupos aliados en la región. En cuestión de horas, la aviación de ambos países lanzó ataques aéreos contra instalaciones militares y centros de mando iraníes. Según comunicados conjuntos emitidos por Washington y Tel Aviv, la acción pretendía neutralizar las capacidades defensivas de Irán y obligar a un cambio de actitud en su liderazgo, que había resistido durante años las sanciones económicas y diplomáticas impuestas por Occidente.

La muerte de Ali Khamenei deja un vacío sin precedentes en la jerarquía política iraní. De acuerdo con la Constitución de 1979, el reemplazo del guía supremo recae en la Asamblea de Expertos, un órgano de clérigos electos por el pueblo que debe designar a un sucesor. Este proceso, normado por estrictos criterios religiosos y políticos, podría prolongarse semanas o incluso meses, mientras la guerra con Estados Unidos e Israel continúa abierta. La incertidumbre sobre quién tomará las riendas del régimen y cómo responderá al conflicto marcará, sin duda, una nueva etapa en la historia de Irán.

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