
Audiencia en el Senado de EE. UU. donde se anunció la inclusión de Brasil en la lista de “países no amigables” junto a otras cuatro naciones latinoamericanas. (Foto: Instagram)
El Secretário de Estado mencionó Brasil junto a Nicarágua, Venezuela, Cuba y Colômbia como ejemplos de países considerados por los EUA “no amigables”. Con estas palabras, el funcionario puso al Brasil en la misma categoría que otras cinco naciones latinoamericanas, subrayando tensiones diplomáticas que, según su perspectiva, afectan directamente los intereses de los EUA en la región.
Esta clasificación forma parte de un marco más amplio de la política exterior estadounidense, impulsada históricamente por el Departamento de Estado. El Secretário de Estado recordó que la etiqueta de “não amigável” conlleva restricciones comerciales, limitaciones en la cooperación en seguridad y revisiones en las relaciones bilaterales. Desde mediados del siglo XX, los EUA han empleado listados semejantes para categorizar a aquellos gobiernos cuyos actos o políticas se consideran contrarios a sus objetivos estratégicos.
El Brasil, a lo largo de las últimas décadas, ha mantenido una relación de altibajos con Washington. Durante algunos periodos se registraron amplios acuerdos comerciales y en materia de defensa, mientras que en otros se alzaron voces críticas por cuestiones ambientales y de derechos humanos. En este contexto, el posicionamiento del Secretário de Estado resalta un momento de distanciamiento que puede repercutir en inversiones y tratados pendientes entre Brasil y los EUA.
De forma similar, Nicarágua, Venezuela, Cuba y Colômbia ya habían sido señaladas en distintas ocasiones por los EUA debido a sus gobiernos o a conflictos internos. Nicarágua ha sufrido sanciones por presuntas violaciones a libertades civiles, mientras que Venezuela enfrenta un embargo petrolero. Cuba mantiene desde hace décadas un embargo económico y Colômbia ha visto fluctuaciones en la colaboración militar. Al agrupar a estos cinco países, el Secretário de Estado enfatiza un eje ideológico que amerita un trato más severo.
Los efectos de ser catalogado “não amigável” incluyen controles más estrictos en la emisión de visados, la suspensión de ciertos programas de intercambio cultural y académico, y el endurecimiento de sanciones financieras. Para los EUA, dicha clasificación sirve como herramienta de presión diplomática y económica que busca promover cambios de política en los gobiernos señalados, siempre dentro del marco legal que regula las relaciones internacionales e interacciones bilaterales.
La mención del Brasil por el Secretário de Estado puede marcar un antes y un después en la agenda de cooperación regional. A la espera de reacciones oficiales desde Brasilia, este anuncio pone de manifiesto la complejidad de las dinámicas geopolíticas en América Latina y la influencia persistente de los EUA en la región. Queda por ver si ambos países optarán por vías de diálogo o profundizarán sus discrepancias en los próximos meses.


