
Votantes guardan fila en el interior del pabellón de la Universidad Pontificia Bolivariana durante la primera vuelta de las presidenciales colombianas. (Foto: Instagram)
Más de 41,2 millones de colombianos estaban habilitados para participar en el primer turno de la contienda presidencial, en el que 11 candidatos optan a la jefatura del Estado. Esta cifra refleja el tamaño del censo electoral actualizado, que agrupa a ciudadanos en todo el territorio nacional y en el extranjero.
El sistema electoral colombiano establece una doble vuelta para la elección presidencial. Si ningún aspirante obtiene más del 50 % de los votos válidos en esta primera ronda, los dos candidatos más votados se enfrentarán en un segundo turno, cuya fecha queda fijada de acuerdo con el calendario electoral oficial.
La pluralidad de 11 candidatos ofrece una amplia diversidad de propuestas políticas, ideológicas y programáticas. Entre ellos, se incluyen aspirantes de partidos tradicionales, movimientos emergentes y fórmulas independientes. Cada contendiente ha presentado su equipo de campaña, plan de Gobierno y promesas en materias como economía, educación, salud y seguridad.
El Registro Nacional con datos de marzo del censo electoral señala que el voto obligatorio en Colombia cubre a quienes tienen entre 18 y 60 años, aunque participa de manera voluntaria la población de 61 años en adelante y los jóvenes mayores de 16 optan por sufragar. Además, hay un grupo significativo de colombianos residentes en el exterior que pueden ejercer su derecho en consulados y embajadas acreditadas.
Históricamente, la participación en la primera vuelta de la presidencial ha oscilado entre el 45 % y el 55 % del total de empadronados. Para contextualizar, en las elecciones anteriores, cerca de la mitad de los habilitados acudió a las urnas, y las campañas centradas en debates televisados, asambleas regionales y uso de redes sociales influyeron en la movilización del electorado.
La organización de la jornada electoral corre a cargo de la Registraduría Nacional del Estado Civil y el Consejo Nacional Electoral, que despliegan un operativo con miles de mesas de votación, mecanismos de control biométrico y normativas sanitarias si resultasen necesarias. La seguridad y la transparencia son ejes fundamentales para garantizar la validez del proceso y la confianza ciudadana.
En caso de que no surja un ganador con mayoría absoluta en este primer turno, la segunda vuelta reunirá únicamente a los dos aspirantes con mayor número de votos. Allí, el electorado definirá al próximo presidente de la República, tras un periodo de campaña acortada y centrada en la confrontación de proyectos de Gobierno.
El desarrollo de esta primera etapa resulta crucial para configurar alianzas políticas y condiciona el escenario de la eventual segunda vuelta. El resultado dará una primera fotografía del respaldo popular a las distintas corrientes y será determinante para los plazos de proclamación, impugnaciones y preparación del acto de posesión del nuevo mandatario.


