Lo que debía ser una tarde de diversión en un paseo escolar se convirtió en una larga operación de rescate cuando ocho estudiantes quedaron atrapados en lo más alto de una montaña rusa, a unos 30 metros de altura, en Galveston, Texas, Estados Unidos.
El grupo, procedente de Houston, participaba en una excursión organizada por la Energized for STEM Academy Middle School y la STEM Academy High School. Durante la visita al Pleasure Pier, los alumnos abordaron la Iron Shark, una de las atracciones más populares del muelle, famosa por su pronunciada subida inicial y su caída casi vertical. Sin embargo, la montaña rusa se detuvo de forma repentina apenas unos segundos después de iniciar el recorrido.
La Iron Shark, inaugurada en 2012, alcanza una altura máxima de 30 metros y puede llegar a velocidades de hasta 90 kilómetros por hora. Está equipada con sistemas de seguridad que incluyen frenos de emergencia y sensores que supervisan la posición de los vagones en todo momento. En esta ocasión, el mecanismo de bloqueo automático se activó durante el ascenso, impidiendo que los asientos continuaran su trayecto.
Con los estudiantes suspendidos a gran altura y expuestos al intenso sol de Texas, el parque fue evacuado y las autoridades locales fueron alertadas de inmediato. El Cuerpo de Bomberos de Galveston se desplazó al lugar con un camión de rescate dotado de escalera extensible capaz de alcanzar los 30 metros necesarios para llegar a las partes más altas de la montaña rusa.
La operación de salvamento se llevó a cabo con extremo cuidado: cada persona fue asegurada con un arnés de seguridad y descendió de forma individual por la estructura de la escalera telescópica. El proceso, que contó con la supervisión de técnicos en emergencias, duró aproximadamente cuatro horas. Todas las maniobras se realizaron siguiendo los protocolos establecidos para rescates en espacios elevados, con énfasis en evitar movimientos bruscos y mantener la calma de los rescatados.
Alrededor de las 20:30 horas locales, los ocho estudiantes fueron puestos a salvo en tierra firme. Según el jefe de bomberos Mike Varela, algunos jóvenes presentaban signos de agotamiento debido al calor y al estrés, pero ninguno sufrió lesiones graves. Fueron evaluados en el lugar para descartar riesgos de deshidratación o golpes de calor, y posteriormente recibieron atención médica preventiva.
En un comunicado en sus redes sociales, el Cuerpo de Bomberos de Galveston expresó su satisfacción por el desenlace: “Orgullo de nuestros bomberos, que ayer por la noche rescataron a ocho personas que quedaron atrapadas en una montaña rusa. Utilizaron un camión-escala para retirarlas una por una, con arnés de seguridad. ¡Gracias, GFD!”
Por su parte, Landry’s Inc., propietaria del Pleasure Pier, anunció que la seguridad de los visitantes es su prioridad número uno. Informó que la atracción permanecerá cerrada hasta completar una inspección exhaustiva de todos sus componentes mecánicos y eléctricos. Terry Turney, director de operaciones del parque, explicó que la parada automática del sistema de seguridad demostró su eficacia al evitar un posible accidente mayor.
Los organizadores de la excursión emitieron también una nota de agradecimiento por la pronta respuesta de los servicios de emergencia y aseguraron que mantuvieron contacto permanente con las familias de los estudiantes. Recordaron que las actividades extracurriculares forman parte de una estrategia educativa basada en proyectos STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), cuyo objetivo es complementar la formación académica con experiencias prácticas y lúdicas.
El Pleasure Pier de Galveston, inaugurado en 2012, alberga varias atracciones mecánicas y juegos de feria que atraen a miles de visitantes cada año. Entre sus protocolos de mantenimiento, destaca la revisión diaria de frenos, rieles y sistemas hidráulicos antes de abrir al público. Además, todos los paseos pasan por una auditoría mensual a cargo de ingenieros especializados para garantizar el cumplimiento de las normativas internacionales de seguridad en parques temáticos.
Este incidente subraya la importancia de los sistemas automáticos de detención de emergencia en los recorridos de montaña rusa y la capacidad de respuesta de los cuerpos de bomberos ante situaciones de alto riesgo. Gracias a la coordinación entre la escuela, la dirección del parque y los equipos de rescate, los estudiantes regresaron a casa sanos y salvos, tras una vivencia que difícilmente olvidarán.


