El joven de 24 años Filipe Rodrigues, su esposa, Rayssa Santos, de 23, y su hijo Miguel Filipe, de tan solo siete meses, fueron asesinados a tiros en la noche del 17 de marzo en Niterói, según datos recabados por la Policía Civil de Brasil. La investigación apunta a un engaño relacionado con una supuesta entrega de información a traficantes de la favela del Castro, en el área metropolitana de Río de Janeiro, a cambio de dinero.
Los tres viajaban en un automóvil cuando, de manera repentina, fue rodeado y atacado con al menos veinte disparos. El informe pericial determinó que catorce de esos proyectiles alcanzaron a los ocupantes: dos tiros impactaron directamente al bebé, mientras que el resto se concentró en el conductor, Filipe, a quien los agresores identificaron como el principal objetivo. El delegado Willians Batista explicó que “los disparos se concentraron en la parte delantera y lateral del vehículo, en dos puntos, todos dirigidos al conductor. Se recuperaron casquillos de fusil y calibre 40, lo que indica la probable participación de al menos dos tiradores”.
Las pesquisas iniciadas por la Delegacia de Homicídios de Niterói, São Gonçalo e Itaboraí revelan que Rodrigues jamás formó parte de ninguna fuerza de seguridad pública. Trabajaba como conductor de aplicación de transporte privado y como instalador de escayola, pero se presentaba ante los traficantes con la identidad falsa de “soldado del 7.º BPM” (Batallón de Policía Militar) en São Gonçalo, usando el alias “Demolidor”.
De acuerdo con la Policía Civil, Filipe contactó a Lucas Lopes da Silva, apodado “Naíba” y señalado como cabecilla de la comunidad del Castro, para ofrecerle datos sobre un supuesto informante infiltrado de la Policía Militar en la favela. Durante esas conversaciones interceptadas, se acordó entregar la ubicación de ese supuesto “chivato” a cambio de un pago de 50.000 reales brasileños, equivalentes a alrededor de 9.000 euros. Filipe aceptó la oferta, aunque mencionó que otros supuestos agentes también participarían en el negocio.
Los investigadores creen que incluso llegaron a pagar unos 11.000 reales (aproximadamente 1.980 euros) para que las víctimas cayeran en una emboscada. Sin embargo, en medio de la negociación, los traficantes descubrieron que “Demolidor” no era militar y decidieron acabar con él y su familia. Según la Policía, el 15 de marzo Filipe habría planeado la supuesta entrega de información junto con Wesley Pires da Silva Sodré, quien posteriormente fue detenido como presunto cómplice.
En los mensajes interceptados, se constata que al día siguiente Filipe y Naíba se reunieron y el conductor recibió parte del dinero convenido. Ya el 17 de marzo, Rodrigues insistió en cobrar el resto de la suma pendiente. La hipótesis oficial es que ese mismo día los traficantes ya habían descubierto la impostura.
Por la noche, Wesley dirigió a Filipe a desplazarse a varios puntos de encuentro cambiantes hasta conducirlo a la zona del Baldeador en Niterói. Fue allí donde el vehículo quedó cercado y blanco de los disparos que acabaron con la vida de los tres.
La Policía también informó que la persona a la que Filipe había señalado como supuesta fuente de información permanece desaparecida y se presumen hechos de violencia letal en su contra. Lucas Lopes da Silva, “Naíba”, tiene una orden de detención pendiente y figura en la lista de prófugos, mientras que Wesley Pires da Silva Sodré se encuentra bajo custodia. Las autoridades continúan trabajando para identificar y capturar al resto de los autores materiales del tiroteo y esclarecer por completo los detalles de esta tragedia.


