
Humo naranja cubre una avenida urbana tras los incendios forestales en Estados Unidos (Foto: Instagram)
En una reciente intervención, el Presidente dos EUA ha subrayado que los incendios forestales que afectan a numerosas regiones del país muestran la carencia de una gestión adecuada del territorio. Según sus declaraciones, la ausencia de planes de prevención y de mantenimiento en las masas boscosas ha agravado la intensidad y la recurrencia de los fuegos. Además, el Presidente dos EUA insistió en que el coste medioambiental y sanitario derivado de la contaminación generada por estas llamas debe incorporarse de manera directa en el precio final de los servicios básicos, como las facturas de electricidad.
Estados Unidos ha registrado en los últimos años temporadas de incendios cada vez más prolongadas y destructivas. Factores climáticos, como sequías persistentes y olas de calor, han convertido vastas extensiones de bosque en zonas altamente inflamables. Organismos de vigilancia forestal informan de que, en promedio, se queman millones de hectáreas al año, con consecuencias graves para la biodiversidad, la salud pública y el cambio climático. Estas alertas han motivado varias administraciones estatales a evaluar protocolos de prevención y respuesta, aunque sin lograr frenar el avance de las llamas en puntos críticos.
La ausencia de una estrategia unificada de manejo de incendios pone de relieve la necesidad de restaurar prácticas tradicionales de cuidado del bosque. Entre las medidas recomendadas figuran las quemas prescritas—controladas y planificadas para reducir combustible vegetal de forma segura—o la tala selectiva que evite la acumulación de arbustos y ramas secas. También se aboga por reajustar los planes de evacuación en comunidades rurales y prestar especial atención a la restauración de infraestructuras verdes que actúen como barreras naturales contra el fuego.
Por otra parte, el Presidente dos EUA hizo hincapié en la importancia de internalizar los costes de la contaminación en las facturas de los consumidores. El argumento parte del principio de las externalidades negativas, según el cual quienes provocan un daño ambiental deben asumir el precio de su mitigación. De esta manera, propuestas como un impuesto sobre las emisiones de gases o la creación de tarifas eléctricas que incluyan un recargo por contaminación podrían incentivar tanto a empresas como a particulares a reducir su huella de carbono. En Europa, varios países ya aplican modelos similares que han demostrado su eficacia en la reducción de emisiones.
En el plano político, la propuesta del Presidente dos EUA podría reabrir el debate sobre la reforma del sector energético y la necesidad de legislar con criterios de recuperación ambiental. Organizaciones ecologistas y asociaciones de consumidores valoran positivamente la idea de reflejar el verdadero coste de la contaminación en las tarifas, si bien advierten de la importancia de acompañar cualquier subida de mecanismos de ayuda a hogares vulnerables. Mientras tanto, expertos en gestión forestal coinciden en que solo una combinación de políticas preventivas y económicas podrá abordar de forma integral el creciente problema de los incendios en el país.


