Lu Zikuan, de 11 años, comenzó a hacer al menos cinco comidas al día después de enterarse de que necesitaba aumentar de peso para poder donar médula ósea a su padre, que había sido diagnosticado con leucemia. El caso se registró en Xinxiang, en la provincia de Henan, China, y rápidamente movilizó a la escuela del menor y a usuarios de redes sociales que siguieron su evolución.
Según los médicos, Zikuan es el único familiar compatible para realizar el trasplante de médula ósea necesario en el tratamiento de su progenitor, Lu Yanheng. Sin embargo, para ser donante, debía alcanzar un peso mínimo de 45 kilogramos. La comunidad médica recomendó, incluso, que idealmente llegara a 50 kilogramos antes de proceder con la intervención.
Cuando la familia recibió esa información, el niño apenas pesaba 30 kilogramos. Desde entonces, su madre, que trabaja en un mercado local, ha recurrido a las carnes con descuento que se ofrecen en su lugar de trabajo para asegurar la alimentación de su hijo. Las provisiones con precio rebajado han sido clave para ayudar a Zikuan a incrementar su masa corporal, pues la diferencia entre 30 y 45 kilos representa un reto nutricional considerable para un niño de su edad.
Para ganar peso de forma rápida y segura, el pequeño incorporó en su dieta diaria raciones frecuentes de carne con grasa y arroz. Gracias a ese régimen en el que llegó a consumir cinco comidas completas al día, actualmente ya ha alcanzado los 43 kilogramos. Aunque aún no llega al peso mínimo exigido por los especialistas, su progreso ha sido notable en sólo unas semanas.
La leucemia es un tipo de cáncer que afecta a las células de la sangre y de la médula ósea. En un trasplante de médula, se reemplaza el tejido enfermo del paciente con células sanas de un donante compatible. Para que el trasplante tenga éxito, el receptor debe estar en condiciones físicas óptimas, lo que incluye contar con un peso adecuado que minimice riesgos durante la recuperación.
Durante el proceso de aumento de peso, ciertos compañeros de clase empezaron a llamarle “pangzi”, que en chino significa “gordito”. La maestra Zhao Meng-meng explicó que esas burlas cesaron en cuanto los alumnos supieron que el motivo del cambio físico de Zikuan respondía a una causa tan importante como salvar la vida de su padre.
El niño declaró ante la prensa local: “Salvar primero a mi papá, engordar después”. Con esa firmeza, ha enfrentado cada día de comida adicional sin exponer sus emociones al rechazo o al cansancio. Además, la escuela ha organizado una campaña de recaudación de fondos para ayudar a cubrir los costes del tratamiento médico y a reforzar el apoyo a la familia durante las sesiones de quimioterapia y la eventual cirugía de trasplante.
En las redes sociales, numerosos internautas elogiaron la valentía del chico. Un usuario identificado como “Kongwei Wizard” comentó: “A su edad ya lleva una gran responsabilidad. Eres increíble”. Otros señalaron que el gesto de Zikuan recuerda la importancia de la solidaridad familiar y la dedicación de los niños en situaciones extremas.
El trasplante de médula ósea es una de las opciones más delicadas dentro de los tratamientos oncológicos, y requiere no sólo compatibilidad biológica, sino también un estado nutricional que favorezca la regeneración de células y reduzca complicaciones. El caso de Zikuan demuestra cómo la determinación de un niño y el apoyo de su entorno pueden convertirse en factores decisivos para encarar con éxito un proceso tan exigente.


