
La FIFA defiende el nuevo sistema de precios dinámicos para la Copa Mundial 2026 en EE. UU. (Foto: Instagram)
La Fifa anunció la implementación de un sistema de precios dinámicos para la venta de entradas de la Copa do Mundo de 2026 nos EUA, lo que ha generado un aluvión de críticas por parte de los torcedores. Según la organización, este modelo pretende ajustar el coste de los bilhetes en función de la demanda y de la fase del torneo, pero muchos aficionados consideran que la medida encarecerá en exceso la competición. Con esta estrategia, la Copa do Mundo de 2026 corre el riesgo de pasar a ser la edición más cara de la historia.
El concepto de precios dinámicos consiste en modificar el valor de las entradas en tiempo real, basándose en variables como la demanda, la disponibilidad y la fase de la competición. En este caso, la Fifa estudiará la respuesta del público en cada fase —fase de grupos, octavos, cuartos, semifinales y final— para ajustar los importes y maximizar los ingresos. Los precios podrán variar de una semana a otra, e incluso día a día, según el interés registrado en la plataforma oficial de venta.
La medida ha suscitado reacciones contrarias en las redes sociales. Varios torcedores han utilizado hashtags para protestar y han exigido mayor transparencia en los criterios de fijación de precios. Algunos seguidores recuerdan que, en ediciones anteriores, los bilhetes se vendían con tarifas fijas y fases de preventa con precios preestablecidos, lo que facilitaba la planificación económica para quienes deseaban asistir a los partidos.
Históricamente, la Fifa había mantenido un sistema de precios escalonados, con categorías predefinidas según la ubicación del asiento y el rival. Esto permitía a los aficionados conocer de antemano el presupuesto necesario. Sin embargo, el nuevo modelo de “pricing” dinámico aleja la previsibilidad de los costes y, según los críticos, puede perjudicar la accesibilidad al principal torneo de selecciones del mundo.
Este tipo de estrategia de precios no es inusual en otros sectores, como las aerolíneas, los hoteles o incluso algunos eventos deportivos de elite y festivales de música. En esos casos, el objetivo es rentabilizar cada asiento adaptando el precio a la oferta y la demanda. No obstante, en el contexto de la Copa do Mundo, muchos cuestionan si un evento de carácter global debe emplear una política que podría dejar fuera a gran parte de los aficionados por motivos económicos.
La Fifa defiende que la medida potenciará una mayor optimización de los recursos y permitirá ajustar la distribución geográfica de aficionados a lo largo de los distintos escenarios en los Estados Unidos. Aún así, los torcedores reclaman que se establezcan límites de incremento y se publiquen con antelación las reglas exactas de cálculo. El desafío para la organización será equilibrar la necesidad de ingresos con la aspiración de garantizar un acceso más democrático al evento más seguido del planeta.


