Una mujer identificada como Gíbia relató en redes sociales que está ingresada tras sufrir un ataque de su expareja dentro de casa. Según el testimonio publicado por ella, las agresiones tuvieron lugar después de regresar del gimnasio y encontrar la vivienda completamente a oscuras.
“Era un día más común para mí. Salí de casa, fui al gimnasio, hice mi rutina como siempre. Pero cuando llegué, me pareció extraño, estaba todo oscuro. Aún no sabía que la peor pesadilla de mi vida comenzaría allí”, escribió Gíbia en su publicación.
Según el relato, la relación con el padre de su hijo de cuatro años venía experimentando problemas desde hace bastante tiempo. Ella afirmó que ya había intentado separarse anteriormente. De acuerdo con su versión, el hombre acudió al gimnasio donde ella entrenaba y regresó al domicilio antes de que ella volviera. “Después volvió a casa, quitó todas las bombillas y planeó la forma en que me mataría”, contó.
Además, según la víctima, el agresor vertió agua hirviendo en su rostro, cuello y pecho, además de golpearla con un martillo y romper una botella de vidrio contra su cara. “Hui hacia el pasillo y él me persiguió, me estranguló, arrancó mechones de cabello de raíz y me empujó escaleras abajo”, relató.
Durante la agresión, Gíbia dijo haber pensado en su hijo: “Solo pensaba en mi niño. Grité: ‘¡No hagas esto, tenemos un hijo!’”. La víctima afirmó que fue auxiliada después de que varios vecinos advirtieran la situación y alertaran a los servicios de emergencia. Según su testimonio, el hombre se encerró en el apartamento tras la llegada de otras personas.
Actualmente ingresada, Gíbia informó que su hijo está al cuidado de la abuela y que deberá abandonar la ciudad para garantizar la seguridad de la familia.
Este caso se enmarca en un fenómeno global de violencia doméstica y de género. La violencia doméstica se define como cualquier acto de agresión física, psicológica o sexual cometido por un miembro del entorno familiar o por la pareja. A menudo ocurre en el ámbito privado y puede incluir maltrato físico, amenazas, aislamiento y daño emocional.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que aproximadamente una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida. Estos datos reflejan una realidad tan frecuente como preocupante que afecta a todos los estratos sociales y culturales.
En Brasil, la Ley N.º 11.340 de 2006, conocida como Ley Maria da Penha, fue creada para combatir la violencia doméstica y familiar contra la mujer. Esta normativa establece medidas de protección para las víctimas, como órdenes de alejamiento, asistencia psicológica y jurídica gratuita, y la creación de juzgados especializados en violencia de género.
En España, la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género tipifica como delito cualquier forma de maltrato físico o psicológico dirigido a mujeres por parte de sus parejas o exparejas. Entre las principales medidas de protección se incluyen las órdenes de alejamiento, la intervención policial inmediata y la atención integral en servicios sociales.
Para quienes necesiten ayuda, en Brasil está disponible la Línea 180, un canal telefónico de Atención a la Mujer operado por el gobierno federal. En España, el teléfono de atención a la violencia de género es el 016, un servicio gratuito que no queda registrado en la factura telefónica y garantiza atención las 24 horas, los 365 días del año.


