Madre de tres hijos lucha contra una gastroparesia rara y busca tratamiento vital para estar al lado de sus hijos. (Foto: Instagram)
Una madre de tres hijos recibió un diagnóstico devastador tras pasar más de un año intentando entender por qué su cuerpo rechazaba la comida. Lo que empezó como una sospecha sencilla, casi trivial, se transformó en una batalla contra una patología rara y grave.
Emile Cullum, de 36 años, vomitó por primera vez después de comer un cuenco de cereales en noviembre de 2024. En aquel momento pensó que la leche estaría estropeada. Aun así, fue a trabajar con normalidad, creyendo que se trataba de un malestar pasajero.
Pero los vómitos no cesaron. Tras diez días consecutivos sin lograr retener alimento en el estómago, Emile fue ingresada en un centro hospitalario. Allí, los médicos le diagnosticaron enfermedad de Crohn, una afección inflamatoria intestinal que puede causar náuseas, pérdida de peso, dolor abdominal y dificultades para absorber nutrientes.
A pesar de la confirmación del diagnóstico, Emile siguió sin poder alimentarse correctamente. En febrero de 2025 decidió consultar a un especialista debido a los vómitos frecuentes y los intensos dolores. Fue entonces cuando recibió una explicación más alarmante: el verdadero origen del problema residía en el estómago.
Según cuenta la propia Emile, el especialista le dijo: “Es tu estómago el que duele, no tu costilla”. A continuación determinó que padecía gastroparesia, una condición crónica en la que el estómago se paraliza parcial o totalmente, dificultando o impidiendo el vaciado normal de los alimentos.
“Al principio pensé que los médicos podrían resolverlo rápidamente. Fue un alivio momentáneo, pero luego seguí perdiendo peso y la gente empezó a preocuparse”, declaró Emile.
La situación se agravó con rapidez. Durante una nueva hospitalización, los análisis revelaron que su cuerpo se hallaba en un estado de riesgo extremo. Según informó, los profesionales médicos le advirtieron de que, de no recuperar peso, se encontraba en un cuadro de “anorexia forzada” que podría reducir sus expectativas de vida a apenas un año.
Hacia el final del verano de 2025 en el hemisferio norte, el peso de Emile pasó de aproximadamente 53 kg a solo 29 kg. Con un organismo cada vez más debilitado y sin lograr recuperar peso de forma natural, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) la incorporó a cuidados paliativos.
Para Emile, lo más difícil es pensar en sus hijos: “La idea de tener que dejarlos es horrible, impensable. Siempre creí que viviría muchos años a su lado, especialmente porque fui madre siendo joven”. Añadió: “No quiero volver al hospital sabiendo que me queda poco tiempo y no pasar esos días con mi familia”.
Pese a lo grave de su situación, aún existe una vía para prolongar su vida. La colocación de un tubo permanente de alimentación intestinal le ha permitido ganar alrededor de seis kilos, un avance significativo tras la drástica pérdida de peso. Ahora, Emile busca recaudar fondos para costear un tratamiento privado de Nutrición Parenteral Total (TPN).
Este tratamiento suministra nutrientes directamente en el torrente sanguíneo, eludiendo el sistema digestivo cuando este no funciona adecuadamente. Aunque no supone una cura definitiva para la gastroparesia, podría al menos mantenerla con vida durante más tiempo y permitirle disfrutar de momentos adicionales con sus tres hijos, quienes se encuentran en plena etapa escolar y afrontan exámenes mientras su madre lucha por sobrevivir.
Contexto adicional sobre gastroparesia y tratamientos
La gastroparesia es una enfermedad poco frecuente que afecta al vaciado normal del estómago. Puede tener diversas causas, entre ellas el daño a los nervios responsables del movimiento gástrico o como complicación de ciertas cirugías y enfermedades metabólicas. Los síntomas más habituales son náuseas persistentes, vómitos, sensación de plenitud precoz y dolor en la zona abdominal. El diagnóstico se basa en pruebas de vaciado gástrico y estudios de imagen.
En los casos más severos, cuando la alimentación vía oral o enteral no es suficiente, se recurre a la Nutrición Parenteral Total. Este método implica la administración intravenosa de aminoácidos, lípidos, vitaminas y minerales, y debe realizarse bajo supervisión médica estricta para prevenir complicaciones como infecciones de la vía, desequilibrios electrolíticos o daño hepático.
La enfermedad de Crohn, por su parte, es una patología inflamatoria crónica del tracto digestivo cuya causa exacta se desconoce, aunque se relaciona con factores genéticos, inmunológicos y ambientales. Su manejo combina tratamientos farmacológicos —incluyendo antiinflamatorios y biológicos—, dietas específicas y, en algunas ocasiones, cirugía.
El sistema de salud británico, conocido como NHS, ofrece cuidados paliativos gratuitos para pacientes con enfermedades graves en fase avanzada. Estos cuidados se centran en el alivio de síntomas, el apoyo psicosocial y la mejora de la calidad de vida, tanto del paciente como de su entorno familiar.


