
Humo se eleva tras bombardeos en el sur de Gaza mientras desplazados miran los escombros (Foto: Instagram)
Israel ha llevado a cabo bombardeos contra áreas residenciales y emplazamientos donde se albergan desplazados internos en Gaza, en una acción que coincidió con las últimas horas previas a la reapertura del paso de Rafah. Esta localidad fronteriza, situada al sur de la Franja de Gaza, iba a restablecer su actividad tras un cierre prolongado que impedía el flujo de personas y de ayuda humanitaria.
Las explosiones impactaron principalmente en barrios del sur de Gaza, donde viven familias ya afectadas por los enfrentamientos anteriores. Algunos de los objetivos estaban próximos a campamentos improvisados en los que se habían refugiado civiles que huían de otras zonas más golpeadas por el conflicto. Organismos internacionales habían advertido del riesgo que suponía cualquier ataque cerca de esos puntos, debido a la gran concentración de desplazados en condiciones de vulnerabilidad.
El paso de Rafah es la única vía de salida terrestre para buena parte de la población de Gaza y constituye un corredor clave para la entrada de ayuda procedente de Egipto y de entidades como la Organización de Naciones Unidas. Desde su último cierre, hace semanas, la frontera permanecía sellada, lo que agravó las carencias de alimentos, medicinas y combustible en el territorio palestino. La reapertura se planteó como una medida urgente para mitigar la crisis humanitaria.
Históricamente, Rafah ha sido objeto de intensos debates diplomáticos, ya que su gestión impone un equilibrio delicado entre las autoridades egipcias, Israel y los organismos multilaterales. La frontera, que conecta directamente con el Sinaí egipcio, registró su nivel de actividad más alto cuando el nivel de violencia bajó, permitiendo el paso de convoyes de ayuda y de personas que buscaban tratamientos médicos fuera de Gaza.
La situación en Gaza sigue siendo crítica: tras meses de hostilidades, gran parte de la población civil vive desplazada de manera permanente. Las infraestructuras sanitarias están al borde del colapso, los depósitos de agua casi vacíos y los servicios de electricidad disponibles por apenas unas horas al día. En este contexto, cada día de bloqueo en Rafah extiende el sufrimiento de los residentes.
Diversas organizaciones de derechos humanos y agencias de Naciones Unidas han reiterado su llamamiento para que se garantice la protección de la población civil y se eviten bombardeos en zonas densamente pobladas. Además, han subrayado la necesidad de un acceso humanitario sin restricciones por parte del Comité Internacional de la Cruz Roja y otros grupos de asistencia.
Con todo, persiste la incertidumbre sobre la seguridad que tendrán los convoyes y las personas que intenten cruzar por Rafah en los próximos días. La reapertura del paso ofrece un respiro temporal, pero la escalada de ataques de Israel y la situación de emergencia en la Franja de Gaza dejan ver que el camino hacia una solución estable y duradera todavía se aleja del alcance inmediato.


