Un hombre colombiano de 69 años fue detenido en flagrancia en Ceilândia, en el Distrito Federal de Brasil, como sospechoso de drogar y violar a una amiga venezolana de 57 años. Según la Policía Militar, el hombre habría mantenido a la mujer privada de libertad durante alrededor de diez días, periodo en el que, de acuerdo con su relato, habría sido drogada con medicamentos y agredida sexualmente. La información difundida atribuye estos hechos a la denuncia de la víctima y a los datos comunicados por la Policía Militar; la investigación deberá determinar las circunstancias.
La mujer contó a los agentes que había acogido al sospechoso en su casa, situada en Ceilândia Sul, porque ambos eran amigos. Según su relato, él permaneció en la vivienda unos veinte días. Durante los diez últimos, habría impedido que ella saliera y la habría sometido a violencia. La diferencia entre el tiempo total que el hombre estuvo en la casa y el periodo en el que, según la denuncia, la mantuvo retenida forma parte de la secuencia descrita por la víctima.
La mujer pudo escapar cuando el hombre salió de la residencia. Después buscó refugio en casa de un vecino, desde donde pidió ayuda a la Policía Militar mediante la aplicación Viva Flor. Esta herramienta se utiliza como botón del pánico por mujeres víctimas de violencia doméstica. La víctima tenía acceso al servicio por agresiones cometidas anteriormente por una expareja. La información disponible no precisa cuándo se produjeron esas agresiones ni ofrece más detalles sobre ellas.
Tras recibir el aviso, los agentes acudieron a la vivienda y encontraron allí al sospechoso. Según la Policía Militar, el hombre no opuso resistencia a la detención y colaboró con los agentes. La intervención se produjo después de que la mujer consiguiera abandonar la casa y ponerse a salvo en el domicilio del vecino. La aplicación permitió que solicitara asistencia policial desde ese lugar.
La víctima también declaró que el hombre había sustraído tarjetas y documentos suyos. Esos objetos fueron recuperados posteriormente, aunque no se especifica dónde se encontraron ni en qué momento. La información policial distingue así entre la denuncia relativa a la privación de libertad y las agresiones, por un lado, y el robo de los documentos y las tarjetas, por otro.
Después de la detención, el hombre fue trasladado a la Delegación Especial de Atención a la Mujer II (Deam II), una unidad policial especializada en la atención a mujeres. Permanece a disposición de la Justicia. El hecho de que haya sido detenido como sospechoso no equivale a una condena: las acusaciones descritas deberán ser examinadas dentro del procedimiento correspondiente. Por el momento, los datos publicados se basan en el relato de la mujer y en la información atribuida a la Policía Militar.
El caso se refiere a una mujer venezolana y a un hombre colombiano residentes en Ceilândia, pero la información difundida no proporciona sus nombres ni otros datos que permitan identificarlos. Tampoco detalla qué medicamentos se habrían utilizado, cómo se habría producido la violencia sexual ni qué pruebas se han incorporado a la investigación. La secuencia comunicada señala que la mujer abandonó la vivienda cuando el sospechoso salió, encontró refugio en casa de un vecino y utilizó el canal de emergencia disponible para avisar a la Policía Militar. Después, los agentes localizaron al hombre en la residencia y lo trasladaron a la unidad especializada.


