El diputado estatal Teniente Coimbra (PL-SP), autor del proyecto de ley que creó las escuelas cívico-militares en São Paulo, ha entrado en la disputa por la presidencia de la Asamblea Legislativa del Estado de São Paulo (Alesp). Reelegido para un tercer mandato, fue el tercer candidato más votado del PL en 2026, con 198.342 votos.
El actual presidente de la Alesp, André do Prado (PL-SP), trata de que le suceda un aliado del grupo político de Valdemar Costa Neto, del que también forma parte. Entre los nombres que se barajan están Rogério Franco y Rodrigo Ashiuchi, ambos en su primer mandato. Según la valoración de diputados con más experiencia, sus candidaturas supondrían «saltarse la cola». El malestar se manifestó en una reunión del grupo parlamentario celebrada el martes 3 de noviembre.
Coimbra afirmó que el hecho de que su nombre se tenga en cuenta para dirigir la Asamblea supone un reconocimiento a su trabajo y a su actuación dentro de las filas del PL. También consideró una falta de respeto que parlamentarios en su primer mandato compitan por la presidencia de la Cámara. En su opinión, la institución necesita a alguien «verdaderamente de derechas» y capaz de hacer frente a los espacios del PT.
La presidencia de la Alesp es el puesto que está en juego en esta disputa entre miembros del mismo partido. La elección de quien ocupará el cargo se celebrará a comienzos de febrero, según la información difundida. Hasta entonces, los nombres mencionados representan distintas opciones dentro del PL, que cuenta con varios diputados interesados en la vacante. Además de Coimbra, aspiran al puesto el líder del grupo parlamentario, Alex Madureira (PL-SP), y los diputados Thiago Auricchio (PL-SP), Ricardo Madalena (PL-SP) y Marcos Damasio (PL-SP).
El PL obtuvo 27 escaños y tendrá el grupo parlamentario más numeroso de la próxima legislatura, correspondiente al periodo 2027-2031. De acuerdo con el criterio de proporcionalidad, el partido debería seguir al frente de la presidencia de la Alesp. Ese criterio relaciona la distribución de los puestos con el peso de los grupos en la Asamblea y es la base citada en la información para sostener que el PL mantendría el cargo. La elección de febrero determinará quién será el representante del partido que asuma esa responsabilidad.
La disputa, por tanto, se desarrolla en dos planos: por un lado, la previsión de que el PL conserve la presidencia por el tamaño de su grupo; por otro, la elección interna de la persona que ocupará el puesto. La objeción de Coimbra se refiere específicamente a la posible candidatura de diputados que están en su primer mandato. Su argumento combina el reconocimiento que atribuye a su trayectoria y a su trabajo en el partido con su desacuerdo con que parlamentarios recién incorporados a la Asamblea compitan por la presidencia.
La información identifica a Coimbra como autor de la iniciativa legislativa que creó las escuelas cívico-militares en el estado de São Paulo y sitúa esa actividad como parte de su trayectoria política. También recoge su reelección y el resultado electoral obtenido en 2026, además de la posición del PL en la composición de la próxima legislatura. Esos elementos forman parte del contexto de una elección que, aunque se celebrará en febrero, ya ha generado diferencias dentro del grupo parlamentario.


