Dos jóvenes estadounidenses descubrieron que son hermanas biológicas tras participar en un torneo de softball en agosto de este año, en la ciudad de Belgrado, en el estado de Montana, en Estados Unidos. Samantha Rensvold, de 19 años, y Kyann Dean, de 18, fueron adoptadas siendo todavía bebés por familias distintas y no se conocían hasta que una compañera de equipo advirtió el gran parecido físico entre ambas durante la competición.
Samantha ya sabía que tenía una hermana biológica menor, pero desconocía su identidad y su lugar de residencia. Su adopción se había llevado a cabo mediante un proceso cerrado, lo que implica que los historiales y registros están sellados y el acceso a la información original de los padres biológicos resulta muy limitado. Esto había impedido que Samantha pudiera encontrar a su hermana a lo largo de su vida.
La revelación tuvo lugar cuando una de las compañeras de Samantha señaló a una jugadora del equipo adversario. Al fijarse en Kyann, Samantha se sorprendió y pensó que tal vez aquella deportista era en realidad la hermana que tanto había buscado, aunque en un primer momento le pareció una idea casi increíble. “No la había visto de cerca cuando mi compañera me la señalaba. Pensé: ‘No puede estar pasándome esto ahora mismo’”, relató Samantha en una entrevista concedida a la revista People, publicada el día 30.
Sin saber muy bien cómo actuar, Samantha decidió toparse primero con su madre adoptiva y compartir sus dudas. Ambas revisaron la relación de nombres de los participantes en el campeonato y se toparon con el apellido Dean, que les resultaba familiar. “Mi madre adoptiva recordaba que ese era el apellido que mi madre biológica había dado a mi hermana. Entonces dijo: ‘Esa debe ser tu hermana. No es una coincidencia’”, explicó Samantha.
A partir de esa pista, la familia adoptiva de Samantha contactó con los familiares de Kyann, quien también había sido adoptada por otra familia. Durante la conversación, ambas familias cotejaron el nombre de la madre biológica de las jóvenes y el hospital en el que nacieron. Resultó que los datos encajaban: tenían el mismo registro materno y coincidían en el lugar de nacimiento, lo que confirmó el parentesco.
El primer encuentro cara a cara entre Samantha y Kyann ocurrió aún durante el propio torneo. Según informó el New York Post, las dos se saludaron con un apretón de manos y, al reconocerse, estallaron en carcajadas ante lo insólito de la situación. Fue un momento cargado de emoción, comparable a la trama de una película, como destacó la madre adoptiva de Samantha en declaraciones al programa Inside Edition: “Nos entró el pánico. Lloramos como si no creyéramos lo que acababa de ocurrir. Fue algo así como: ‘¡Madre mía!’”. Ella misma equiparó la escena con la película «Operación Cupido» (1998), protagonizada por Lindsay Lohan, en la que un reencuentro sorpresa sacude a dos hermanas separadas de niñas.
En su conversación con People, Samantha reconoció que necesitó tiempo para asimilar lo sucedido. “Es como si no supiéramos qué sentir, porque hemos esperado toda la vida por este momento”, comentó. Ambas nacieron en Great Falls, en Montana, pero crecieron en localidades distintas: Samantha se crió en la región de Polson, al noroeste del estado, mientras que Kyann fue criada en Worden.
Hasta la fecha de las informaciones publicadas, las jóvenes no han realizado todavía un test de ADN. La confirmación de la relación de parentesco se basó exclusivamente en los datos facilitados por las familias adoptivas y en la similitud física que llamó la atención durante el torneo de softball. Ahora, tras el hallazgo, las dos planean mantener el contacto y conocerse mejor, explorando la historia que comparten y la infancia que vivieron separadas.


