
Micrografía electrónica de Yersinia pestis, la bacteria responsable de la peste neumónica. (Foto: Instagram)
Una investigadora de 28 años falleció el pasado viernes 2 de octubre en Irkutsk, Siberia, tras desarrollar una neumonía de origen aún desconocido. La víctima trabajaba en un instituto especializado en el estudio y combate de la peste, lo que generó la alarma de que pudiera haber contraído la bacteria Yersinia pestis, causante de la peste neumónica.
Las autoridades rusas, sin embargo, han informado de que no existen indicios de accidente en el laboratorio ni de exposición de la científica a material contaminado. Los análisis practicados en su organismo no hallaron trazas de Yersinia pestis ni otros microorganismos vinculados a su actividad profesional. Se determinó que la causa de la muerte fue una neumonía de origen desconocido.
Como medida preventiva, aproximadamente 200 personas que habían tenido contacto con la investigadora fueron sometidas a vigilancia y cuarentena. El martes 6 de octubre, Elena Sofina, vicejefa del distrito de Irkutsk, anunció que alrededor del 60 % de los afectados ya han sido dados de alta tras finalizar su periodo de observación.
Pese al revuelo generado, los responsables sanitarios pidieron a la población mantener la calma mientras prosiguen las pesquisas para esclarecer las circunstancias del deceso.
La peste neumónica es una forma de peste que infecta los pulmones y se transmite por inhalación de gotículas expulsadas al toser. Está causada por la bacteria Yersinia pestis, habitual en pequeños mamíferos, como roedores, y las pulgas que se alimentan de ellos. Según la Organización Mundial de la Salud, esta variante es la más agresiva de la enfermedad.
Sus síntomas se presentan de manera abrupta y pueden agravarse con rapidez. Incluyen fiebre alta, dolor de cabeza y debilidad, seguidos de una neumonía que evoluciona de forma severa con dificultad respiratoria, dolor torácico y tos con sangre.


