Isabelle Caracristi, de 22 años, envió audios y mensajes a un pariente aproximadamente una hora antes de ser encontrada muerta el 13 de septiembre de 2026 en un edificio situado en el barrio Aldeota, en Fortaleza. En esas conversaciones, la estudiante describió dificultades en su relación con João Munhoz Neto y solicitó al familiar que conservara la grabación como prueba en caso de que le sucediera algo. La información ha sido publicada por el diario local Diário do Nordeste.
Alrededor de las 19:40, Isabelle insistió en que el pariente no borrara los archivos enviados. “No borres este audio, respóndeme”, escribió. El impacto del cuerpo de la joven contra el suelo fue registrado por las cámaras de seguridad a las 20:40.
En los mensajes, la estudiante advirtió: “Si me llega a pasar algo, este audio es una prueba. João Munhoz es un enfermo, no le creas”. Según el testimonio al que tuvo acceso el Diário do Nordeste, Isabelle también manifestó sentirse explotada por su novio y afirmó que “no soportaba más los juegos emocionales que él hacía”. Además, contó que planeaba denunciarlo ante la Justicia del Trabajo por la carga laboral y el horario intensivo que mantenía en el despacho de abogados donde ambos trabajaban.
El familiar que recibió las grabaciones se encontraba en una cafetería cuando remitió el mensaje. Debido a esa circunstancia, declaró que no pudo escucharlos de inmediato. Por su parte, João Munhoz Neto no estaba en el edificio en el momento en que Isabelle cayó desde el 23º piso, donde se ubica la terraza del condominio La Piazza. Fuentes locales señalan que él había abandonado el lugar aproximadamente dos horas antes, alegando que asistiría a una misa. Ningún otro familiar suyo se encontraba entonces en el conjunto residencial.
La Policía Civil del Ceará (PCCE) tiene en su poder el teléfono móvil de la víctima, que será sometido a pericia forense. Tanto los audios como los mensajes recibidos por el pariente ya están siendo analizados por los investigadores.
Contexto de la investigación
En Brasil, la pericia forense en casos de muerte por caída recaba datos de las cámaras de videovigilancia del entorno y del propio edificio, así como de las señales físicas del lugar del hecho. Los peritos forenses valoran la altura de la caída, el tipo de superficie de impacto y las posibles huellas de violencia externa. En el caso de Isabelle, los principales indicios apuntan a una caída intencional o involuntaria desde el rooftop, pero los investigadores aún evalúan todas las hipótesis.
Paralelamente, los análisis de toxicología realizados en el cadáver no han detectado sustancias prohibidas o psicotrópicas de interés legal hasta el momento. Sin embargo, el equipo de criminalística continúa con otros procedimientos de laboratorio para descartar la presencia de compuestos de lenta metabolización.
Importancia de la evidencia digital
Los registros de audio y texto enviados a un pariente se consideran evidencia digital y, como tal, están protegidos por la cadena de custodia policial. En Brasil, la legislación sobre medios electrónicos y telecomunicaciones permite utilizar estos elementos en un proceso judicial siempre que se garantice la autenticidad de los archivos y se respete la privacidad de terceros. La Justicia del Trabajo, a la que Isabelle planeaba acudir, también puede requerir pruebas documentales para evaluar contratos laborales y condiciones de empleo, aunque esto no está directamente relacionado con el motivo de su muerte.
Edificio y seguridad
El Condomínio La Piazza cuenta con sistema de acceso por tarjeta y cámaras de circuito cerrado en todos los pisos. La grabación del ascensor del 23º piso confirma que Isabelle ingresó sola antes de dirigirse al rooftop. Estos antecedentes señalan que no hubo acompañantes inmediatos al momento de su caída, aunque la investigación continúa para reconstruir cada minuto de aquel día.
Las autoridades de Fortaleza han reforzado la seguridad en edificios residenciales tras este caso, instando a administradores de condominios a revisar protocolos de vigilancia y a capacitar al personal de portería. El caso de Isabelle Caracristi ha puesto de relieve la relevancia de las pruebas digitales y la necesidad de canales de denuncia accesibles para quienes se sienten en situación de peligro.


