El metalúrgico Luiz Rodrigues de Santana Júnior, de 39 años, murió durante una intervención de la Policía Militar (PM) a primera hora de la tarde del jueves 5 de noviembre, en Vila Curuçá, en la zona este de São Paulo. Sus familiares y varios testigos acusan a los agentes de haberlo ejecutado. Cámaras de vigilancia de inmuebles de la zona grabaron la actuación. Los policías no llevaban cámaras corporales.
Un primo de Santana Júnior, conocido como Ninho, dijo que era «una persona buena, que ya no debía nada» y que trabajaba correctamente, sin hacer daño a nadie. El cuerpo fue enterrado este sábado 7 de noviembre en Ferraz de Vasconcelos, en el área metropolitana de São Paulo.
Las imágenes muestran la intervención en la calle Ilha dos Remédios, a la altura del número 6, hacia las 12.30. El Kia Sportage blanco de Santana Júnior estaba detenido. Los policías salieron del vehículo patrulla y se acercaron al coche. Uno de ellos disparó con un fusil a través de la puerta del pasajero, mientras otro agente, situado en el lado opuesto, efectuó dos disparos con una pistola.
Según el atestado, Santana Júnior fue trasladado con vida al Hospital Santa Marcelina, donde se certificó su muerte a las 13.08. Un examen preliminar indicó que recibió impactos en la cabeza, la cara, el cuello y el tronco.
El policía encargado de hacer el seguimiento de la actuación declaró ante agentes de la Policía Civil del Departamento de Homicidios y Protección de las Personas (DHPP) que no había testigos aparte de los agentes que participaron en ella.
En el atestado, los policías afirmaron que un revólver Taurus del calibre 38, con el número de serie borrado, pertenecía al metalúrgico. Según la versión oficial, el arma tenía cuatro cartuchos intactos y dos disparados. Sus familiares sostienen, por el contrario, que el revólver fue «colocado» en el coche después de la ejecución.
En la actuación participaron un sargento, un cabo y dos soldados del 4.º Batallón de Acciones Especiales de Policía (Baep). En el lugar se recogieron siete casquillos de munición del calibre 5,56, correspondiente a fusil, y tres de pistola del calibre .40.
Los policías alegaron en el atestado que problemas técnicos impidieron utilizar las cámaras corporales durante la intervención y la muerte del metalúrgico. «Sobre el uso de cámaras operativas portátiles, el agente que conducía la actuación informó de que los policías militares implicados estaban asignados al servicio con normalidad, pero no utilizaban los equipos debido a problemas técnicos».
**El relato de los policías**
Los agentes afirmaron que el jueves, a las 11.28, recibieron una denuncia anónima según la cual un hombre conocido como «Júnior», «Juninho» o «Japa» habría participado en la muerte de un peluquero llamado Ariel, el 2 de noviembre, en la zona de la carretera Dom João Nery. Según la persona que llamó, el sospechoso estaría en un Kia Sportage blanco, el mismo modelo que el vehículo en el que se encontraba Santana Júnior.
La familia niega que Santana Júnior participara en el asesinato de otra persona. También señala que las imágenes de la muerte de Ariel demostrarían que él no estaba en el lugar durante las agresiones.
De acuerdo con los policías, vieron un coche con las características indicadas en la denuncia y, cuando se acercaron, el vehículo arrancó bruscamente. Después, se habría detenido. Durante la intervención, Santana Júnior habría hecho ademán de salir, pero cerró la puerta. Los agentes sostienen que llevaba un arma en la mano y que eso motivó su reacción.
En el registro de la actuación, los policías civiles responsables señalaron que «la existencia de munición disparada en el citado revólver, considerada de forma aislada, no permite concluir que el arma se disparara durante la intervención policial».
Según el atestado, una persona acudió posteriormente al DHPP y afirmó que Santana Júnior había cometido «agresiones físicas y amenazas con un arma de fuego» durante una disputa de tráfico en la carretera Dom João Nery, el domingo 1 de noviembre, antes de la intervención. Sus familiares también cuestionan esta información.
El DHPP investigará el caso. Los policías civiles hicieron constar en el atestado que «la dinámica presentada en este momento se basa principalmente en la información proporcionada por los agentes implicados y en los indicios documentados de forma preliminar». Añadieron que no constituye una conclusión definitiva sobre si existió una agresión actual o inminente, si los disparos fueron necesarios o si concurrió alguna causa que excluyera la ilicitud.
También indicaron que «la reconstrucción de los acontecimientos dependerá del análisis conjunto de los informes periciales, los exámenes balísticos, los registros audiovisuales que pudieran estar disponibles y los demás elementos informativos que se obtengan durante la investigación».
Consultada al respecto, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) afirmó que no se pronuncia sobre «cuestiones factuales» durante el fin de semana y pidió que se presentara una nueva solicitud el lunes 9 de noviembre.


