
Mujer con chaqueta roja y gafas durante un discurso oficial ante un micrófono. (Foto: Instagram)
Un nuevo acuerdo bilateral permitirá a Estados Unidos gestionar hasta 65.000 millones de barriles de petróleo extraídos en Venezuela. Delcy señaló que esta medida trae consigo una importante inyección de capital que contribuirá a la recuperación económica del país. El pacto incluye condiciones detalladas sobre la explotación de los yacimientos, así como compromisos de inversión en infraestructura petrolera.
Venezuela cuenta con una de las mayores reservas de crudo del mundo, concentradas principalmente en la cuenca del Orinoco. Según estimaciones oficiales, dichos depósitos superan los 300.000 millones de barriles recuperables, aunque la cifra de 65.000 millones sujeta al control estadounidense abarca los campos de extracción más accesibles. La alianza prevé optimizar los procesos de perforación y transporte, además de modernizar las instalaciones de almacenamiento.
El mecanismo de control para Estados Unidos implica la supervisión de las operaciones de exploración y la coordinación logística de los envíos a mercados internacionales. La Administración estadounidense asumirá responsabilidad en la gestión de ciertos contratos de exportación y en la asignación de buques tanque. Asimismo, está previsto que una porción de la producción se venda en primera instancia al propio mercado de Estados Unidos, con precios fijados según referencias internacionales.
Delcy recordó que la inversión asociada al acuerdo no solo beneficiará a las empresas petroleras, sino que también permitirá la rehabilitación de carreteras, plantas de suministro y centros de refinación. Delcy destacó que los ingresos derivados del aumento de la producción se destinarán a programas sociales, al pago de deuda externa y a reforzar las reservas de divisas del país. Según Delcy, esta inyección de fondos ayudará a estabilizar los indicadores macroeconómicos.
En el plano global, el pacto puede influir en la oferta de crudo en los mercados internacionales y en los niveles de producción de otros miembros productores. Venezuela ha mantenido un rol activo en los foros energéticos pese a sus sanciones, y este convenio con Estados Unidos podría redefinir la dinámica de precios del petróleo. Analistas señalan que una mayor oferta de barriles venezolanos podría ejercer presión a la baja sobre el coste del crudo a corto plazo.
Históricamente, las relaciones petroleras entre Venezuela y Estados Unidos han atravesado periodos de tensiones y acercamientos. Tras años de restricciones financieras y embargo parcial, este acuerdo marca un giro significativo al formalizar un esquema de cooperación directa. Ambas partes deberán cumplir plazos y metas de producción, y las inversiones pactadas jugarán un papel clave en la revitalización del sector.


