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Hombre sufre múltiples ACVs y sorprende al revelar hábito que causó el problema: “Lo hacía desde hace años”

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El estadounidense Donald McAvoy, de 38 años, relató haber sufrido múltiples accidentes vasculares cerebrales (ACVs) tras la ruptura de una de las arterias responsables del flujo sanguíneo al cerebro. Según él, el problema podría estar relacionado con el hábito de crujirse el propio cuello para aliviar dolores y rigidez. El caso fue relatado por McAvoy al diario The Sun el pasado martes 25.

Residente en Jacksonville Beach, Florida, Donald, conocido como Frue, era considerado una persona sana y mantenía una rutina centrada en la actividad física. Está casado, es padre de un niño y propietario de un gimnasio. Sin embargo, los dolores persistentes en el cuello y la espalda le llevaron a acudir a un quiropráctico.

Durante una de las sesiones, su cuello fue ajustado y, posteriormente, sintió un dolor extremo. A partir de entonces, comenzó a crujirse la zona por su cuenta para intentar disminuir la molestia. «Solía crujirme el propio cuello cada vez que lo notaba rígido o dolorido. No era algo que considerara peligroso. Lo llevaba haciendo años», admitió.

Según Frue, no sabía que movimientos bruscos en el cuello podían, en situaciones raras, asociarse a la disección de la arteria vertebral. «Si alguien me hubiera dicho que la manipulación del cuello o los crujidos bruscos podían, en casos raros, contribuir a una disección de la arteria vertebral, habría sido mucho más cauteloso. Simplemente no lo sabía. Fue la experiencia más aterradora de mi vida», confesó.

En diciembre de 2023, mientras estaba en casa viendo un partido de fútbol y comiendo, Frue comenzó a atragantarse. El cuadro se agravó rápidamente con otros síntomas. «En cuanto pasó la comida, mis ojos se giraron, mi visión se volvió borrosa y supe inmediatamente que algo estaba terriblemente mal. Mis primeros síntomas fueron atragantamiento, ojos saliéndose de sus órbitas, pérdida de visión, mareo intenso, pérdida de equilibrio, náuseas e incapacidad para controlar mi cuerpo con normalidad», relató.

En el hospital, los médicos identificaron múltiples ACVs tras romperse una arteria que lleva sangre al cerebro. «En las semanas previas a mi ACV, estaba acudiendo a un quiropráctico para tratar dolores de espalda y, durante esas sesiones, también me hacían ajustes en el cuello. Tras un ajuste específico, me fui a casa y simplemente no me sentí bien. Mi cuello quedó extremadamente dolorido y así permaneció durante semanas. Seguí crujíéndomelo porque intentaba aliviar el dolor y la rigidez», recordó.

Tras el diagnóstico, Frue recibió medicamentos trombolíticos TNK y fue sometido a una trombectomía de urgencia para extraer el coágulo. También precisó una traqueostomía para ayudar en la respiración y un tubo de alimentación.

El estadounidense permaneció 24 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y otros 24 en una unidad de rehabilitación. Una vez dado de alta, inició meses de fisioterapia, terapia ocupacional y logopedia. «La recuperación ha sido el mayor desafío de mi vida. Tuve que reaprender muchas habilidades básicas que la mayoría de la gente considera banales. Tuve que volver a aprender a mantenerme de pie, a caminar, a hablar con claridad, a tragar con seguridad tras retirar el tubo de alimentación y a recuperar la fuerza día a día. Cada logro fue como empezar de nuevo», afirmó.

La pérdida de autonomía también formó parte de la recuperación. «La parte más dura fue perder mi independencia. Pasar de ayudar a otros a mejorar su salud a, de repente, necesitar ayuda fue una experiencia humillante. No poder conducir, trabajar o hacer gestos sencillos del día a día ha sido uno de los mayores retos», lamentó. «La recuperación me puso a prueba física, mental, emocional y espiritualmente. Pensé que quizá nunca me recuperaría», añadió.

Frue asegura que sigue padeciendo visión doble, dificultades de equilibrio, fatiga, problemas de percepción de profundidad y entumecimiento en el lado derecho del cuerpo. «Hubo muchos momentos en los que me pregunté si algún día volvería a andar o a recuperar mi independencia. En ocasiones no supe si sobreviviría. Esto ha cambiado por completo mi perspectiva. Valoro cada momento con mi familia y trato de usar mi experiencia para animar a otros», declaró.

Al compartir su caso, pretende llamar la atención sobre las señales de alerta y la importancia de prestar atención a los cambios en el cuerpo. «Mi objetivo no es asustar a nadie ni decirles qué decisiones deben tomar. El objetivo es concienciar sobre la importancia de escuchar a nuestro cuerpo y reconocer que un ACV puede ocurrirle a cualquier persona, incluso a quien parece sana y activa. Si mi historia sirve para salvar al menos una vida, cada parte difícil de este viaje habrá valido la pena», concluyó Frue.

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