La creadora de contenido ugandesa Aleti Crystal se convirtió en tema de conversación en las redes sociales tras revelar una actividad inusual que, según ella, se ha convertido en su principal fuente de ingresos: ofrecer servicios para agredir a hombres acusados de traicionar, engañar o maltratar a sus parejas.
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La declaración se hizo durante su participación en el programa “The Ugandan Boy Talk Show”. En la entrevista, Crystal afirmó que empezó a recibir pedidos de mujeres que relataban haber sido víctimas de traiciones, engaños o violencia dentro de sus relaciones. “Recientemente comencé un negocio en el que golpeo a hombres. Si estás en una relación abusiva, si ese novio te está intentando engañar, traicionar o agredir, yo lo hago”, declaró.
Según ella, esta actividad ha generado más ingresos que su carrera como creadora de contenido digital. “Esto me ha dado más dinero que cualquier trabajo que haya tenido como influencer”, añadió.
Crystal dijo que trabaja con un grupo de personas y que los presuntos agresores son localizados tras las denuncias presentadas por las clientas. La influencer también afirmó que planea ampliar la iniciativa en los próximos años. “Tengo una meta. Quiero llegar a golpear al menos a mil hombres para 2027”, señaló.
La creadora de contenido agregó que le gustaría colaborar con la policía para remitir a las autoridades a los hombres acusados de delitos como violencia doméstica y abuso, de modo que las víctimas pudieran recibir atención legal y psicológica adecuada.
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Las declaraciones de Aleti Crystal generaron un fuerte debate entre los internautas. Mientras algunos usuarios aplaudieron su discurso en defensa de las mujeres víctimas de violencia de género, otros criticaron la propuesta por promover la agresión física y la denominada justicia por mano propia.
Hasta el momento, no hay información sobre investigaciones oficiales o acciones por parte de las autoridades ugandesas en relación con la actividad descrita por Crystal. La influenciadora, sin embargo, insistió en que toma la iniciativa con suma seriedad. “Voy literalmente a castigar a hombres. No es un juego”, concluyó en la entrevista.
Contexto sobre la violencia de género
La violencia de género es un problema global que afecta a millones de mujeres en todo el mundo. Según datos de ONU Mujeres, aproximadamente una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida. Estas agresiones suelen producirse en el ámbito doméstico y, en muchos casos, quedan invisibilizadas por el miedo o la vergüenza de las víctimas.
Situación en Uganda
En Uganda, las estadísticas oficiales y las denuncias registradas indican que la violencia doméstica sigue siendo una realidad cotidiana para un número significativo de mujeres. Las organizaciones no gubernamentales y los organismos internacionales han instado al gobierno ugandés a reforzar los mecanismos de protección, mejorar la asistencia a las víctimas y garantizar el acceso a la justicia.
El riesgo del vigilantismo
Practicar la justicia por mano propia, conocida como vigilantismo, supone un dilema ético y legal. Aunque muchas personas entienden la indignación que pueda generar la impunidad de ciertos delitos, recurrir a la violencia como solución plantea problemas de garantías procesales, derechos humanos y seguridad pública. En la mayoría de los sistemas jurídicos, atentar contra la integridad física de alguien sin aval legal se considera un delito penal.
Medidas apropiadas y recursos de apoyo
Ante situaciones de maltrato o abuso, las autoridades y las organizaciones especializadas en atención a víctimas recomiendan denunciar el hecho ante la policía o acudir a centros de asistencia a mujeres. Existen líneas de atención telefónica, refugios y servicios de asesoramiento psicológico y legal que buscan proteger a las víctimas y asegurar su derecho a una vida libre de violencia.
El debate suscitado por la iniciativa de Aleti Crystal pone de relieve la frustración de muchas mujeres ante la falta de respuestas efectivas de las instituciones. Al mismo tiempo, subraya la necesidad de fortalecer las políticas públicas, la educación en igualdad y el acompañamiento a quienes han sufrido maltrato, con el fin de erradicar la violencia de género de forma sostenible y respetuosa con los derechos de todas las personas.


