
Tres pilotos de un vuelo de British Airways se sintieron mal durante una ruta de aproximadamente 10 horas entre Hyderabad, en el sur de la India, y el aeropuerto de Heathrow, en Londres. Uno de los copilotos necesitó recibir oxígeno durante el trayecto, mientras que los otros dos lograron continuar en sus puestos hasta el aterrizaje sin que se comprometiera la seguridad de la operación.
Según información divulgada por el diario británico The Sun, los tres tripulantes presentaron síntomas compatibles con una posible intoxicación alimentaria, como náuseas, malestar abdominal y mareos. La compañía aérea, sin embargo, subrayó que todos los protocolos de seguridad y operación se mantuvieron inalterados y que no hubo riesgo para los pasajeros ni para la aeronave en ningún momento.
Tras el incidente, British Airways abrió una investigación interna para determinar el origen del malestar de los pilotos. De acuerdo con los datos preliminares, la tripulación había desayunado en el hotel donde estaba hospedada antes del embarque y consumido agua embotellada certificada. La pesquisa busca averiguar si hubo algún fallo en el servicio de restauración del hotel o en la cadena de suministro de alimentos que pudiera haber provocado la reacción adversa.
En un comunicado oficial, la aerolínea británica señaló: “El bienestar de nuestros compañeros es una prioridad máxima y estamos revisando detalladamente las condiciones de alojamiento y restauración de la tripulación en este destino, tras los reportes aislados de enfermedad”. Asimismo, aseguró que mantiene contacto permanente con las autoridades sanitarias locales para recabar todas las muestras necesarias y garantizar que no vuelva a producirse un episodio similar.
British Airways es una de las principales aerolíneas de Europa, con una flota compuesta por más de 250 aviones de fuselaje ancho y estrecho, entre los que figuran modelos Airbus A380 y Boeing 787. La ruta Hyderabad–Londres cubre una distancia de unos 7 500 kilómetros y se suele completar en torno a las diez horas de vuelo. Para vuelos de esta duración, la normativa internacional exige contar con una tripulación de relevo y disponer de un equipo de oxígeno portátil de reserva, tal como se ha utilizado en esta ocasión.
Los protocolos de salud en vuelo incluyen inspecciones médicas previas, reposición de líquidos y comidas equilibradas para los pilotos, así como revisiones periódicas del sistema de aire y presurización de la cabina. Cuando un miembro de la tripulación presenta síntomas de mareo o falta de aire, se activan las mascarillas de oxígeno de emergencia y se procede a monitorizar sus constantes vitales hasta el aterrizaje. Estas medidas garantizan que los demás pilotos puedan afrontar la operación sin contratiempos.
En paralelo, las autoridades de aviación civil del Reino Unido –la Civil Aviation Authority (CAA)– y los organismos sanitarios indios colaboran para verificar el origen de los suministros de comida y bebida del hotel, así como para evaluar si se trata de un caso aislado o parte de un brote mayor. La investigación continuará mientras se analizan muestras de alimentos, superficies y el agua del establecimiento.
Hasta el momento, la compañía aérea no ha informado de conclusiones definitivas sobre la causa exacta del episodio, y la pesquisa sigue en curso. Mientras tanto, los vuelos de larga distancia mantienen sus habituales escalas de descanso y supervisión sanitaria de la tripulación, con el fin de preservar la seguridad y el confort de todos los viajeros.


