La británica Eleanor Williams, de 22 años, ha sido condenada por la Justicia inglesa a ocho años de prisión tras ser hallada culpable de presentar falsas acusaciones de violación y agresión contra varios hombres. La sentencia fue dictada este martes en un tribunal de Preston, al noroeste de Inglaterra, y marca el punto final de un proceso que comenzó en 2020 con gran repercusión mediática.
El caso saltó a la opinión pública cuando Eleanor publicó en sus perfiles de redes sociales una serie de fotografías en las que aparecía con hematomas en diferentes partes del cuerpo, un ojo morado y un dedo parcialmente mutilado. En aquella publicación inicial, la joven aseguraba haber sido víctima de una paliza y obligada a participar en “fiestas íntimas” organizadas por un grupo de hombres de origen asiático. Estas imágenes desencadenaron una ola de solidaridad en Internet y avivaron el debate sobre la violencia sexual y el racismo en el Reino Unido.
Poco después se creó la campaña “Justicia por Ellie”, que reunió a más de cien mil seguidores en redes sociales y consiguió atención internacional. Sin embargo, a lo largo del juicio los investigadores policiales revelaron que Eleanor habría auto infligido las heridas con un martillo adquirido por ella misma. Los agentes presentaron pruebas, incluidas grabaciones y testigos, que demostraron cómo la acusada compró el instrumento en una ferretería y se lo llevó a su domicilio sin testigos presenciales.
Durante la vista, el juez subrayó que todas las alegaciones formuladas por Williams eran “ficticias” y denunció la ausencia de “cualquier signo significativo de remordimiento” por parte de la condenada. Esta valoración del tribunal fue recogida por medios como The Guardian, que destacó la frialdad con la que la acusada mantuvo su versión hasta el último momento.
Entre los hombres a los que acusó se encontraba el empresario Mohammed Ramzan, apodado “Mo Rammy”, a quien Eleanor implicó en una supuesta red de explotación de mujeres. Ramzan negó los cargos y aseguró que tan solo coincidió con la joven en una reunión familiar. También figuran en la causa Oliver Gardner y Jordan Trengrove, este último sometido a detención preventiva durante 73 días mientras duraron las pesquisas. Tras su absolución, ambos hombres han expresado públicamente la conmoción y el daño personal sufrido.
La policía también informó durante la instrucción de que Williams utilizaba hasta seis teléfonos móviles distintos para crear cuentas falsas en plataformas como Snapchat, Tinder y OnlyFans. Su propósito era sustentar las denuncias mediante mensajes y contenidos supuestamente compartidos por los acusados. Uno de los perfiles atribuidos a Jordan Trengrove fue, según la investigación, creado desde la red Wi-Fi del domicilio de la propia Eleanor, lo que permitió verificar la manipulación de datos.
Además, Eleanor entregó a las autoridades una lista con nombres de sesenta jóvenes a las que, en su relato, el grupo criminal habría explotado. Tras comprobar cada uno de los casos, la policía determinó que no existía prueba alguna que respaldase esas denuncias adicionales, y consideró que se trataba de un intento por dotar de más verosimilitud a su versión.
En una carta remitida al tribunal antes de conocer la sentencia, Williams se declaró inocente y lamentó las consecuencias del proceso. “Entiendo que es vuestro trabajo aceptar el veredicto del jurado y está bien. Sé que he cometido algunos errores, lo siento. Sé que no es una excusa, pero era joven y estaba confusa”, escribió. En otro pasaje afirmó: “No digo que sea culpable, pero sé que me equivoqué en algunas cosas y lo siento. Me duele el daño causado en Barrow. Si hubiera sabido las consecuencias de esto, nunca lo habría publicado”.
El sistema judicial británico contempla penas de hasta diez años de prisión para quienes presentan falsos testimonios en casos de agresión sexual. Este tipo de condenas persigue no solo castigar al autor de la denuncia fraudulenta, sino también disuadir actos que pueden arruinar la vida de personas inocentes y erosionar la confianza en las víctimas reales. Según datos del Ministerio del Interior del Reino Unido, menos del 0,5 % de los casos de violación denunciados cada año resultan ser falsos, pero sus repercusiones mediáticas suelen ser muy elevadas.
En contexto, la sociedad británica ha vivido en los últimos años un aumento de la sensibilidad hacia las víctimas de violencia de género, impulsado por movimientos como #MeToo. No obstante, las autoridades subrayan la importancia de equilibrar esa protección con garantías para los acusados, evitando que se cometan injusticias por denuncias infundadas. El veredicto contra Eleanor Williams se convierte así en un precedente que refuerza la línea judicial contra las falsas acusaciones de violación.


