Morante de la Puebla en la Maestranza: triunfo y susto (Foto: Instagram)
La plaza de toros de la Maestranza, en Sevilla, registró un lleno absoluto para disfrutar de la actuación de Morante de la Puebla, considerado por muchos aficionados como el Rey de los Toreos. Aquella tarde de lunes, el diestro de 46 años ya había hecho gala de su técnica y arte al enfrentarse con éxito a tres ejemplares bravos. El público esperaba con impaciencia su faena ante el cuarto toro, pero lo que debía ser un momento de gloria se tornó en un episodio de gran peligro y gravedad.
El cuarto toro embistió de forma inesperada cuando Morante intentaba atraerlo con la capa. Al girarse para esquivar la acometida, el torero perdió el control del capote y quedó de espaldas al animal, quedando completamente expuesto. El toro no dudó en lanzar un ataque directo y alcanzó al matador con un fuerte pitón en la zona anal, provocando una herida de aproximadamente diez centímetros de profundidad.
Tras el percance, el diestro se sujetó el cuerpo con evidente agonía antes de ser auxiliado por cuatro compañeros de cuadrilla, que lo llevaron rápidamente hasta la enfermería de la plaza. Morante calificó este momento como el más traumático de toda su carrera taurina. La magnitud de la lesión obligó a una intervención médica inmediata y de alta complejidad, pues las perforaciones en la región pélvica comportan un elevado riesgo de infección y requieren un cuidado muy especializado.
En la enfermería de la Maestranza, el matador recibió los primeros cuidados. Posteriormente fue trasladado en ambulancia a un hospital sevillano, donde un equipo quirúrgico le practicó varias horas de operación para reparar la pared rectal y reconstruir el esfínter anal. El procedimiento resultó especialmente delicado debido a la proximidad de órganos vitales y a la necesidad de preservar la funcionalidad de la zona afectada.
Morante, acostumbrado a lidiar con el peligro que conlleva la lidia de toros bravos, admitió que nunca antes había sufrido una cornada de tal magnitud. Desde la cama del hospital, el torero grabó un vídeo en el que narraba el susto que pasó y describía el intenso dolor. «Sentí mucho miedo porque vi que el toro me había alcanzado de lleno y, bueno, pensé que estaba perdiendo mucha sangre», explicó. Poco después, al comprobar en la enfermería que el sangrado había sido menor de lo que imaginó, pudo mantener la calma pese a las fuertes molestias.
El postoperatorio se ha caracterizado por un dolor constante y limitaciones físicas relevantes. Morante recibe nutrición por vía intravenosa, algo inusual en sus recuperaciones anteriores, y se ha visto obligado a suspender temporalmente su actividad profesional. El diestro remarcó que el proceso de recuperación de la pared rectal y de los músculos esfinterianos será largo y requerirá paciencia, fisioterapia especializada y cuidados estrictos para evitar complicaciones como abscesos o fístulas.
La plaza de la Maestranza es uno de los escenarios más emblemáticos de la tauromaquia española. Inaugurada en 1761, su ruedo y graderíos han sido testigos de algunas de las faenas más célebres de la historia. Morante de la Puebla arrastra una trayectoria de más de veinte años, en los que ha logrado numerosos éxitos y también ha sufrido percances menores. No obstante, esta herida supone una de las más graves de su carrera, tanto por la zona afectada como por la complejidad de la intervención.
Mientras el torero inicia su convalecencia en un recinto hospitalario sevillano, la afición aguarda su pronta recuperación. El maestro ha dejado constancia de su voluntad de volver al ruedo, aunque el plazo exacto para su reaparición dependerá de la evolución clínica y del visto bueno de los especialistas. La tauromaquia, con sus riesgos inherentes, mantiene hoy la incertidumbre sobre cuándo volverá a brillar en el albero el torero al que muchos llaman «el único e irrepetible Morante de la Puebla».


