
El Senado de Paraguay aprobó la destitución del presidente Santiago Peña por su presunta vinculación con el Banco Ueno. (Foto: Instagram)
El Senado de Paraguay aprobó el viernes 6 de noviembre de 2026 la destitución del presidente, Santiago Peña, por su presunta vinculación con el Banco Ueno, disuelto esta semana por el Banco Central. La crisis de la entidad dejó a miles de paraguayos sin acceso al dinero depositado en sus cuentas.
La votación registró 44 votos a favor y una abstención. Para aprobar la medida se necesitaban 30 apoyos, equivalentes a dos tercios de los senadores. Peña había pedido un aplazamiento de 72 horas para preparar su defensa, pero la Cámara rechazó la solicitud. El presidente no acudió a la sesión y estuvo representado por los abogados Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro.
El proceso había sido iniciado el jueves por la Cámara de Diputados, pese a que Peña había presentado su renuncia. El Congreso no llegó a votar esa petición y la dejó de lado, por lo que el procedimiento de destitución continuó hasta la votación del Senado. La iniciativa contra el presidente fue presentada por un grupo de 35 diputados, que alegan que tuvo una implicación personal en el Banco Ueno.
Peña fue accionista del grupo que controlaba la entidad hasta 2025. Los diputados le atribuyen haber impulsado cambios en la ley sobre conflictos de intereses y haber permitido que el Instituto de Previsión Social (IPS) concentrase en el Banco Ueno miles de millones de guaraníes en garantías, una cantidad que, según los parlamentarios, habría superado los límites legales. También sostienen que no actuó en defensa del interés público al nombrar para presidir el Banco Central a Carlos Cavalla, quien ocupaba un cargo en una empresa relacionada con Ueno. El responsable del organismo dimitió tras la crisis bancaria y las protestas registradas en el país.
La Fiscalía de Paraguay ha abierto una investigación formal para esclarecer la relación de Peña con el banco. La investigación contempla presuntos delitos de enriquecimiento ilícito, blanqueo de capitales, corrupción, fraude administrativo y tráfico de influencias. Se trata de acusaciones que están siendo investigadas y no de hechos que la fuente dé por probados.
El Banco Ueno era el mayor banco digital del país y contaba con unos 2,9 millones de clientes, alrededor del 40% de la población paraguaya. El Banco Central ordenó su disolución después de detectar que su nivel de solvencia —un indicador de su capacidad para cumplir sus compromisos— era inferior a la mitad del mínimo necesario. Tras la medida, las cuentas quedaron bloqueadas y los clientes no pudieron retirar el dinero depositado. La entidad también está acusada de manipular su patrimonio y conceder préstamos a empresas vinculadas a su grupo controlador. Ocho directivos fueron detenidos, entre ellos el presidente del banco, Juan Gustale, y su vicepresidente y fundador, Miguel Vázquez.


