Trevor Bergman, un policía de 59 años que vive en Melbourne, ha realizado 545 donaciones de sangre y plasma y ha visitado los 85 centros de recogida de Australia. También forma parte del grupo de unos 150 australianos conocidos por tener el anticuerpo anti-D, que se utiliza para elaborar un medicamento destinado a proteger a algunos bebés durante el embarazo. ABC News informó de su trayectoria el 30 de octubre de 2026. La última etapa del recorrido tuvo lugar en Canberra y contó con la presencia de Sam Mostyn, gobernadora general de Australia.
Bergman empezó a donar sangre a los 18 años. Décadas después, incorporó las visitas a centros de recogida a sus viajes. La idea surgió durante unas vacaciones en Perth, en el oeste de Australia. Al pasar por un banco de sangre, decidió donar y se dio cuenta de que podía combinar dos actividades que le gustaban: viajar y ayudar a otras personas. Desde entonces, comenzó a incluir centros de donación en sus itinerarios y a conocer lugares que, según explicó, quizá no habría visitado de otro modo.
A lo largo de aproximadamente diez años, recorrió la costa este del país, cruzó Australia hasta el oeste y llegó a Darwin, en el norte. El viaje terminó en Canberra, la capital australiana, donde visitó el último centro que le quedaba y donó plasma en mayo de 2026. Sam Mostyn acudió para celebrar la iniciativa y también donó sangre. ABC News dio cuenta de la finalización del recorrido en octubre de ese año.
El plasma de Bergman tiene una característica poco común: contiene el anticuerpo anti-D, presente en unos 150 australianos identificados. Ese plasma puede emplearse para producir inmunoglobulina anti-D, que se administra en determinados casos durante el embarazo. El tratamiento puede prevenir una reacción inmunitaria que se produce cuando una mujer embarazada tiene sangre Rh negativo y el bebé, Rh positivo. Sin la prevención adecuada, el organismo de la madre puede generar anticuerpos capaces de atacar los glóbulos rojos del bebé.
Esta complicación se conoce como enfermedad hemolítica del feto y del recién nacido. Según datos de Australian Red Cross Lifeblood, unas 48.000 embarazadas reciben tratamiento con anti-D cada año en Australia. La organización también es la fuente de la información sobre el uso del tratamiento en el país. Por ello, el plasma de donantes como Bergman resulta relevante para la elaboración del medicamento que se utiliza en esos casos.
Durante el reto, Bergman mantuvo sus donaciones periódicas y alcanzó un total de 545 a lo largo de su vida. No siempre pudo donar. En una ocasión, viajó una larga distancia hasta Albany, en el oeste australiano, pero el personal no le permitió hacerlo porque presentaba síntomas leves de resfriado. Bergman afirmó que entendía la decisión del equipo médico: cuidar la salud de los donantes y garantizar la seguridad de los componentes sanguíneos es fundamental para proteger a quienes los reciben.
La iniciativa, que tardó una década en completarse, también pretende animar a otros australianos a donar con regularidad. La visita al último centro de Canberra puso fin al recorrido por los 85 centros de recogida del país. El ejemplo de Bergman, que ha compaginado las donaciones con sus viajes durante años, sirve para recordar el papel de quienes donan sangre y plasma de forma continuada y para promover que más personas conviertan la donación en un compromiso habitual.


