
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, durante su intervención en el Parlamento sobre el tiempo extra que dedica al maquillaje y las tareas domésticas (Foto: Instagram)
Sanae Takaichi, primera ministra de Japón y primera mujer en liderar el gobierno del país, afirmó en el Parlamento que dedica tres a cuatro horas diarias más que sus antecesores masculinos para ocuparse del maquillaje y de las tareas domésticas.
La polémica surgió durante una sesión parlamentaria en la que un diputado la interpeló por sus horarios, y ella respondió que su jornada laboral se prolonga debido a «obligaciones atribuidas a las mujeres».
«Por la mañana tomo un baño, preparo el desayuno, lavo la vajilla y luego me maquillo. Al llegar a casa, si sigo maquillada tengo que desmaquillarme, ducharme de nuevo, preparar la comida, vestirme y después maquillarme otra vez. Con todo ello, siento que empleo tres o cuatro horas más que los primeros ministros hombres», explicó Takaichi.
La primera ministra destacó que sus asesores tardaron en comprender que necesitaba tiempo adicional para retocar el maquillaje y mostrarse presentable ante las cámaras. «Todavía no se han acostumbrado del todo a que yo sea una primera ministra y no un primer ministro», bromeó, provocando risas en el hemiciclo.
Takaichi reveló asimismo que duerme solo entre dos y cuatro horas cada día. «Me gusta leer hasta tarde. Honestamente, creo que no es fácil encontrar un momento para sentarse a pensar en el futuro de Japón o trazar una visión ambiciosa», añadió.
Reelegida en febrero como jefa de Gobierno, la dirigente ha defendido jornadas extenuantes para los trabajadores. Ha convocado reuniones a las tres de la madrugada antes de las comparecencias del Parlamento y ha trabajado hasta el amanecer en fines de semana y festivos.
Sus partidarios aplauden que haya puesto de relieve el esfuerzo extra que muchas mujeres invierten para triunfar en sus carreras. La escritora conservadora Kotoe Hashimoto preguntó en la red social X si alguien sugeriría que compareciera en la Dieta sin maquillaje. Sin embargo, la senadora de la oposición Yoshiko Kira criticó su discurso por reforzar las normas de género: «Me parece profundamente perturbador que la primera ministra hable como si estas expectativas sobre la apariencia y el comportamiento fueran la “orden natural de las cosas” e inmutables», afirmó.


