Una nueva investigación podría simplificar el tratamiento de millones de personas que conviven con la enfermedad de Chagas. Investigadores de Estados Unidos, Bolivia y España han revelado que es posible acortar la duración del tratamiento habitual de 60 a 30 días, administrando una dosis diaria del medicamento, lo que redujo los efectos secundarios en un 40 % sin comprometer su eficacia.
El estudio, publicado el 22 de septiembre en la revista The Lancet Infectious Diseases, siguió a 450 pacientes adultos con la forma crónica de la enfermedad durante tres años, comparando distintos esquemas terapéuticos. Al finalizar el período de seguimiento, el 94 % de los voluntarios que recibieron el tratamiento de 30 días no presentaba el parásito Trypanosoma cruzi en sangre, frente al 95 % en el grupo que siguió el régimen convencional de 60 días.
Sin embargo, la reducción de la duración y la frecuencia del tratamiento produjo un descenso notable de los efectos adversos: únicamente el 37 % de los pacientes tratados durante 30 días experimentó reacciones indeseadas, en comparación con el 60 % que las sufrió al prolongar la terapia a 60 días. “Podemos tratar a cuatro pacientes con la misma cantidad de medicamento que antes usábamos para uno”, afirmó Faustino Torrico, investigador de la Fundación CEADES en Bolivia.
El fármaco empleado no es nuevo: se trata del benznidazol, aprobado hace décadas para combatir la enfermedad de Chagas. Tradicionalmente, la pauta habitual consistía en 150 mg dos veces al día durante 60 días, una dosis total que puede ocasionar erupciones cutáneas, dolores de cabeza, náuseas, fiebre y molestias artro-musculares. En el nuevo protocolo, los participantes recibieron 150 mg una vez al día durante 30 días, lo que equivale a un cuarto de la cantidad total previa.
Además de la menor incidencia de efectos adversos, el 83 % de los pacientes del grupo de 30 días completó el tratamiento sin interrupciones, frente al 60 % en el grupo de control con tratamiento estándar. La fase 2b del estudio, denominada TESEO, se llevó a cabo en tres centros de salud de Bolivia, en colaboración con la Universidad de Texas en El Paso y el Instituto de Salud Global de Barcelona. Los 450 participantes fueron asignados aleatoriamente a seis subgrupos, recibiendo distintas dosis y duraciones de benznidazol o nifurtimox.
Pese a los resultados prometedores, el protocolo de 30 días aún no cuenta con la aprobación oficial requerida para reemplazar el tratamiento actual. Se necesitan ensayos adicionales que confirmen la eficacia y seguridad del régimen reducido antes de su adopción generalizada por las autoridades sanitarias.
Contexto y antecedentes
La enfermedad de Chagas, causada por el parásito Trypanosoma cruzi y transmitida sobre todo por insectos triatominos (‘chinches besuconas’), afecta a unos seis o siete millones de personas, principalmente en zonas rurales de América Latina. Catalogada por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad tropical desatendida, puede ocasionar complicaciones cardíacas y digestivas graves décadas después de la infección inicial.
El benznidazol, uno de los dos fármacos de referencia junto al nifurtimox, actúa dañando el ADN del parásito. Desde su descubrimiento en la década de 1970, su uso se ha visto limitado por la aparición de efectos secundarios que, en ocasiones, conducen a la suspensión temprana del tratamiento. El nuevo estudio aborda este problema al proponer una pauta menos estricta que facilita la adherencia de los pacientes y permite optimizar los recursos sanitarios, especialmente en áreas con acceso limitado a la atención médica.
Fases de desarrollo de un tratamiento
La fase 2b de un ensayo clínico evalúa la eficacia y la dosis óptima del fármaco en un grupo más amplio de pacientes, tras las fases iniciales de seguridad. Si los resultados son satisfactorios, la fase 3 confirma estos hallazgos en muestras aún mayores y prepara el terreno para la autorización regulatoria. En este caso, los promotores del estudio confían en que la reducción de la duración y la dosis de benznidazol conserve los beneficios terapéuticos, acorte los tiempos de administración y amplíe el acceso al tratamiento en los países más afectados.
La simplificación de los regímenes terapéuticos es una estrategia frecuente en el control de enfermedades infecciosas crónicas, ya que favorece la adherencia y reduce la carga de los sistemas de salud. Si los próximos ensayos confirman la validez de este enfoque para la enfermedad de Chagas, podrían adoptarse pautas más breves y mejor toleradas que beneficien a miles de pacientes en todo el mundo.


