Lanza tu negocio online con inteligencia artificial y empieza a ganar dinero hoy con iCHAIT.COM

Padre asesina a su propio hijo para no pagar aumento de la pensión y la cifra impacta. ¡Descubra cuánto!

Date:


Robson da Silva Ribeiro Júnior tenía 13 años cuando desapareció a finales de marzo de 2017 en Araruama, una ciudad de la Región de los Lagos del estado de Río de Janeiro, Brasil. El adolescente salió de casa vestido con el uniforme escolar habitual para asistir a un cursillo preparatorio, conocido en Brasil como “cursinho”, y nunca llegó a su destino. Tras la denuncia de su ausencia, la familia puso en marcha una búsqueda que fue acompañada por las autoridades locales desde los primeros momentos.

Durante los días siguientes, las imágenes captadas por cámaras de seguridad revelaron la presencia del coche propiedad de su padre en las inmediaciones del centro de estudios al que Robson pretendía acudir. Aquellos indicios llevaron a investigar al progenitor como principal sospechoso. Semanas después, el cuerpo del menor fue hallado enterrado en la arena de la Praia do Dentinho, en el distrito de Praia Seca, muy cerca de Araruama. Las condiciones en que se encontró el cadáver impidieron que el examen forense pudiera determinar con certeza la causa exacta de la muerte, aunque durante la investigación se barajaron el estrangulamiento o el enforcamiento como posibilidades más plausibles.

El padre de Robson aportó varias versiones contradictorias sobre lo sucedido. En una de ellas llegó a afirmar que había encontrado al hijo cerca de la escuela, que ambos marcharon hasta la playa y que el menor se habría ahogado de forma accidental. Según este relato, el progenitor habría enterrado el cuerpo por miedo a ser responsabilizado por el trágico suceso. Sin embargo, los peritos y los investigadores descartaron el accidente y concluyeron que hubo un homicidio doloso con agravantes, así como ocultación de cadáver.

Uno de los elementos que, según la Policía y la Fiscalía, pudo motivar este crimen fue una discusión previa al suceso acerca del aumento de la pensión alimenticia. El padre pagaba hasta entonces cerca de R$ 150 mensuales —equivalentes a aproximadamente 27 €— y el acuerdo pretendía fijar una nueva cuantía de R$ 280 —alrededor de 50 €—, además de la eventual reclamación de importes atrasados correspondientes a periodos anteriores.

En Brasil, la pensión alimenticia está regulada por el Código Civil y se establece en función de los recursos del progenitor y de las necesidades del menor. Los cambios o incrementos suelen ser objeto de acuerdos judiciales o de mediación familiar. En este caso, la discusión entre padre e hijo acerca del encarecimiento de la ayuda económica figura como posible desencadenante del acto violento.

El proceso criminal se celebró ante el Tribunal del Júri, jurisdicción encargada en Brasil de juzgar delitos graves como el homicidio. El 17 de octubre de 2019, el hombre fue condenado a 33 años y 8 meses de prisión en régimen cerrado por dos delitos: homicidio calificado —que en el Código Penal brasileño contempla circunstancias agravantes como el parentesco, la premeditación y la alevosía— y ocultación de cadáver. Las sentencias de este tipo se dictan tras un juicio con jurado popular, en el que se valoran pruebas periciales, testimonios de testigos y las propias declaraciones del acusado.

El caso de Robson suscita una profunda reflexión sobre la violencia familiar y los riesgos que afrontan los menores en situaciones de conflicto económico y de convivencia. Araruama, localidad costera conocida por sus playas y por formar parte de la llamada Región de los Lagos, se convirtió durante aquel periodo en escenario de una investigación criminal que puso de relieve la complejidad de los procedimientos judiciales en Brasil en materia de delitos contra la vida y de protección de la infancia.

Desde el hallazgo del cuerpo hasta la resolución judicial, el caso se vio marcado por la controversia de las versiones contrapuestas del progenitor, por la incógnita sobre la causa exacta del fallecimiento y por el debate en torno a las obligaciones alimenticias. La condena de más de tres décadas de prisión para el padre de Robson zanjó, al menos desde el punto de vista penal, una instrucción que duró más de dos años y que reveló uno de los episodios más trágicos de violencia familiar registrados en aquella región.

Compartir este post:

Suscribirse

Popular

Más como esto
Relacionado