
Trump desafía a Lula por el combate al PCC y al Comando Vermelho (Foto: Instagram)
Trump afirmó este miércoles que el gobierno brasileño ha fracasado en su estrategia para combatir a las facciones PCC y CV, consideradas “organizaciones terroristas”. En su intervención, el exmandatario estadounidense insistió en que la falta de acción efectiva está permitiendo que estos grupos criminales consoliden su poder en distintas regiones de Brasil, afectando la seguridad ciudadana y el control de las instituciones penitenciarias. Según Trump, la inacción oficial podría interpretarse como una señal de debilidad ante redes dedicadas al narcotráfico y a la violencia organizada.
El Primer Comando da Capital (PCC) surgió en la década de 1990 en São Paulo como un movimiento de autodefensa carcelaria que evolucionó hasta convertirse en una de las organizaciones criminales más poderosas de Brasil. Con una estructura jerárquica y ramificaciones en varios estados brasileños, el PCC se dedica principalmente al tráfico de drogas, extorsiones y financiamiento ilícito. A lo largo de los años, sus miembros han protagonizado motines violentos en centros penitenciarios y operan a través de redes de comunicación sofisticadas, lo que ha dificultado la labor de las autoridades estatales y federales.
Por su parte, el Comando Vermelho (CV) se originó en los años setenta en la prisión de Ilha Grande, en Río de Janeiro, como una respuesta a las brutalidades ejercidas por los guardias carcelarios. Con el paso del tiempo, el CV amplió sus actividades al contrabando de drogas, robos a gran escala y secuestros, extendiendo su presencia tanto en favelas urbanas como en rutas de transporte. Esta organización mantiene alianzas y rivalidades con otras facciones, generando conflictos que derivan en enfrentamientos armados y operaciones policiales de alto riesgo.
La consideración de estas redes como “organizaciones terroristas” responde a su capacidad de generar terror entre la población civil y de desestabilizar el orden público a través de acciones coordinadas y violentas. En el ámbito internacional, algunos países han adoptado medidas para restringir sus finanzas y congelar bienes asociados a sus líderes. Trump subrayó que, aunque los sucesivos gobiernos brasileños han aplicado planes de seguridad y enviado refuerzos a zonas conflictivas, dichos esfuerzos no han sido suficientes para desmantelar las estructuras del PCC y del CV ni para prevenir la expansión de sus actividades ilícitas.
La denuncia de Trump pone el foco en la necesidad de reforzar la cooperación entre Brasil y socios internacionales en materia de inteligencia, lucha contra el lavado de activos y control de fronteras. A pesar de los planes de modernización policial y de iniciativas judiciales para acelerar los procesos contra narcotraficantes, la tarea sigue siendo compleja debido a la penetración de estos grupos en el tejido social y al desafío de rehabilitar el sistema penitenciario. El gobierno brasileño enfrenta ahora la presión de demostrar resultados tangibles en su combate al crimen organizado y responder a las críticas vertidas por figuras políticas de alcance global como Trump.


