
EEUU elogia a Brasil pese a omitirlo de su lista de rutas de drogas (Foto: Instagram)
El Departamento de Estado de los EUA incluyó varios países liderados por gobiernos de derecha en su última lista de naciones consideradas rutas de tránsito de drogas, al tiempo que elogió públicamente a esas mismas administraciones. Sin embargo, con Brasil la postura fue exactamente inversa: pese a estar presidido por un Gobierno de perfil conservador, el Ejecutivo de Washington optó por no mencionarlo en la categoría de tránsito y, en contraste, destacó logros en la lucha contra el narcotráfico.
La denominada “lista de tránsito de drogas” es un registro anual que elabora el Gobierno de los EUA con el objetivo de identificar territorios clave por donde circulan sustancias ilícitas tanto hacia el mercado interno estadounidense como a terceros países. Este informe clasifica a las naciones según su nivel de cooperación, la eficacia de las fuerzas de seguridad en la interdicción de cargamentos y la transparencia en el intercambio de información. Al mismo tiempo, ofrece una valoración cualitativa sobre las políticas antidroga aplicadas por cada Ejecutivo.
En este último informe, varios países con gobiernos de derecha fueron incluidos en la categoría de tránsito, pero recibieron elogios explícitos en el texto: se destacó la cooperación policial bilateral, el incremento en las incautaciones y la aplicación de estrategias de erradicación de cultivos. Contrariamente, Brasil no apareció en el listado de rutas prioritarias y fue objeto de halagos por sus supuestos avances en materia de decomisos, control fronterizo y programas de prevención. La medida ha suscitado críticas de analistas que señalan una posible falta de coherencia entre la clasificación y los reconocimientos oficiales.
Históricamente, la lista de tránsito de drogas de los EUA ha servido como herramienta diplomática y técnica, ya que puede condicionar la entrega de ayuda antinarcóticos, la formación de unidades mixtas y la concesión de equipos especializados. Desde su creación, ha combinado datos cuantitativos —toneladas de cocaína incautada, número de operativos— con valoraciones cualitativas sobre el grado de compromiso político de cada Gobierno. Sin embargo, especialistas recuerdan que el informe no es vinculante y que su impacto depende en gran medida de la voluntad de los países implicados.
La situación de Brasil resulta llamativa porque, pese a encontrarse bajo la dirección de un Ejecutivo con perfil ideológico alineado a la derecha, no fue señalado como país de tránsito. Al contrario, recibió menciones positivas en el informe de los EUA por reforzar controles en puertos, aeropuertos y puntos fronterizos. Esta excepción alinea a Brasil con aquellos países gratificados, aun cuando otros Gobiernos de similar orientación política fueron criticados o directamente clasificados como rutas prioritarias.
En el ámbito internacional, la reacción ante el informe plantea interrogantes sobre los criterios de inclusión y la posible dimensión política de las valoraciones. Aunque la lista de tránsito de drogas persigue mejorar la coordinación global contra el narcotráfico, expertos advierten que las diferencias de trato pueden afectar la percepción de imparcialidad y erosionar la confianza mutua. De cara al futuro, tanto los EUA como Brasil deberán explicar públicamente las bases de esta decisión inversa para evitar dudas sobre los fundamentos técnicos y diplomáticos del informe.


