La chef y activista Bela Gil, hija del célebre cantante Gilberto Gil, habló sobre su segunda visita a Cuba durante su participación en el videocast Acessíveis, producido por el portal UOL. Al narrar sus impresiones, Gil subrayó la sensación de seguridad y la acogida que recibió en la isla, aunque también advirtió sobre las dificultades que enfrenta la población cubana, en particular la escasez de alimentos y de recursos básicos.
Según explicó la chef, conocer Cuba de primera mano resulta esencial para formarse una opinión fundamentada, más allá de la imagen que ofrecen los medios o los discursos políticos. «Acabo de volver por segunda vez y fue una experiencia maravillosa. Es un viaje importante para vivirlo, experimentar, entender la ideología, comprender la política, entenderlo todo», declaró. Con estas palabras, Bela Gil defendió la importancia de la inmersión directa como vía para comprender la complejidad social y cultural del país.
Durante la entrevista, que contó con la presencia de otros invitados del programa, la chef describió un contraste llamativo: por un lado, la pobreza generalizada; por otro, una notable sensación de orden y un bajo índice de delincuencia. «Algo que me sorprende es que es un lugar muy seguro de verdad. Cuba es un país pobre y, lamentablemente, ahora mismo muchas personas pasan hambre y sufren necesidad. Faltan productos, medicinas, recursos. Pero la dignidad de la gente, la hospitalidad y la sensación de seguridad que transmiten son sorprendentes», detalló Bela Gil.
En relación con los niveles de violencia, la chef destacó que la realidad cubana difiere de lo que se ve en otros lugares donde la falta de recursos suele ir acompañada de altos índices de criminalidad. «Es pobre, pero no es miseria violenta. No es un lugar peligroso. Puedes pasear de noche y una mujer sola puede sentirse tranquila», añadió. Para Gil, este dato es uno de los aspectos más reveladores de su experiencia.
Bela Gil también respondió a quienes le achacan una posible romantización de la pobreza. «La gente dice: ‘Estás idealizando la pobreza’. No es eso, sino que estamos conociendo la realidad», apuntó. Rechazó así cualquier acusación de frivolidad o de ignorar el sufrimiento ajeno, y enfatizó que su objetivo es visibilizar lo que observó sin adornos.
En su defensa, la chef recomendó a quienes critican el país desde la distancia que viajen y formen sus propias conclusiones. «En lugar de juzgar tanto, vale la pena ir, experimentar y sacar las propias conclusiones», afirmó. Con este consejo, insistió en la idea de que la experiencia directa aporta matices que los reportajes o los discursos políticos a menudo omiten.
Por último, Bela Gil subrayó la relevancia del turismo para la economía cubana. Explicó que los visitantes aportan divisas fundamentales en un contexto marcado por décadas de embargo económico y por restricciones a la importación de bienes. En ese sentido, defendió que cuanto más turismo reciba la isla, mejor será el ingreso de dólares, junto con las remesas que envían cubanos residentes en el extranjero. «El turismo es uno de los pocos recursos que tienen para generar ingresos, además de las remesas. Hagamos nuestra parte viajando responsablemente», concluyó.
Contexto adicional
Cuba implementa desde los años sesenta un sistema de racionamiento que distribuye productos básicos mediante cartillas de abastecimiento. El denominado “Periodo Especial” de los años noventa, tras la caída de la Unión Soviética, supuso un duro golpe para la economía insular y agudizó la escasez de alimentos, combustible y medicinas.
Asimismo, las políticas de viaje hacia Cuba despiertan interés: bajo la administración de Donald Trump, se restringieron varios tipos de turismo procedente de Estados Unidos, limitando las visitas únicamente a modalidades culturales y humanitarias, con el fin de presionar al Gobierno cubano. Pese a ello, el turismo internacional se mantiene como columna vertebral de la entrada de divisas.
El contexto sociopolítico cubano se caracteriza por un modelo socialista, con control estatal de servicios públicos como sanidad y educación, pero al mismo tiempo enfrenta retos en la provisión de bienes de consumo y en la modernización económica. Para muchos visitantes, esa mezcla de seguridad ciudadana y dificultades materiales supone un escenario singular que invita a la reflexión.


