Kristina Ozturk, de 26 años, vive en Batumi, en Georgia, y es madre de 22 hijos. Desde 2021, dio a luz a uno de ellos de forma natural y recurrió a la maternidad subrogada para tener 21 hijos más. A pesar de que su marido, Galip Ozturk, fue condenado a ocho años de prisión por un tribunal de Batumi, Kristina mantiene firme su proyecto de seguir ampliando la familia.
El matrimonio ha declarado públicamente su intención de alcanzar un total de 105 hijos, lo que supondría la llegada de otras 83 criaturas a su hogar. Con ese objetivo en mente, Kristina asegura que aún no han decidido un número definitivo de hijos y que cada embarazo o gestación subrogada se programa “cuando llegue el momento adecuado”.
“Yo no sé cuántos serán, pero ciertamente no planeamos parar en los 10. Todavía no estamos preparados para hablar de un número final. Todo tiene su tiempo”, explicaba Kristina en una de sus últimas intervenciones en redes sociales.
Galip Ozturk fue condenado en febrero de 2023 por adquisición y posesión ilegal de drogas y sustancias psicotrópicas. El Tribunal Municipal de Batumi le impuso ocho años de prisión. El empresario no reconoció los cargos y su defensa anunció que presentaría recurso ante instancias superiores del sistema judicial georgiano.
En una publicación en Instagram, Kristina describió así su proyecto de crianza: “Mi marido y yo dedicamos todos nuestros esfuerzos a criar hijos sanos, felices y honestos, llenando sus corazones de mucha luz y bondad. Al fin y al cabo, nuestros niños son el futuro del mundo. ¡Son nuestras alegrías! Cada uno de ellos calienta nuestro corazón”.
Natural de Moscú, en Rusia, Kristina conoció a Galip durante una estancia en Batumi, ciudad costera junto al Mar Negro. Antes de este noviazgo, ella era madre soltera de un hijo. El encuentro fue catalogado por ambos como “amor a primera vista” y, tras el matrimonio, emprendieron un proyecto singular de gran familia.
La maternidad subrogada, también conocida como gestación por sustitución o vientre de alquiler, consiste en que una mujer gesta y da a luz a un bebé para otra persona o pareja, que asume la filiación legal del menor. Esta práctica tiene regulaciones muy diferentes según el país: en algunos está prohibida, en otros solo se permite si no hay compensación económica, y en unos pocos –entre ellos Georgia– existe un marco legal que permite la subrogación con fines tanto reproductivos como comerciales.
Batumi, con una población de alrededor de 150 000 habitantes, se ha convertido en un destino turístico emergente en la región del Cáucaso. La ciudad atrae a visitantes por su clima templado, su costa y las infraestructuras construidas en los últimos años. En este entorno, la familia Ozturk ha generado expectación en redes sociales y medios locales, donde sus decisiones reproductivas han suscitado debates sobre los límites éticos, sociales y legales del tamaño de la familia.
Las familias numerosas han formado parte de la historia de numerosas culturas, donde contar con muchos hijos en ocasiones respondía a razones económicas o de supervivencia. En el siglo XXI, disponer de más de tres o cuatro hijos suele verse como un reto logístico, económico y educativo. Mantener a 22 niños –y planear otros 83– implica afrontar cuestiones como la educación, la vivienda, el sustento diario, la asistencia sanitaria y el cuidado emocional de cada menor.
Pese a los desafíos, Kristina insiste en que cuenta con una red de apoyo: familiares cercanos, amigos y servicios profesionales que facilitan la atención a cada niño. Según ella, el proyecto familiar se basa en una organización estricta de horarios, turnos y responsabilidades compartidas. Además, subraya que su decisión es personal y que desea inspirar tolerancia hacia modelos de familia no convencionales.


