
La desaparición de la influencer y socialité Abby Choi, de 28 años, movilizó a las autoridades y a su entorno familiar en febrero de 2023. Pocos días después, el caso tomó un giro macabro y pasó a considerarse uno de los crímenes más impactantes registrados en la historia reciente de Hong Kong.
Según el informe oficial, partes del cuerpo de Abby fueron halladas en una vivienda de tipo villa alquilada en la región de los Nuevos Territorios. Entre los restos localizados, la policía descubrió la cabeza y parte de las costillas de la influencer dentro de un gran recipiente empleado para cocinar alimentos. Por su parte, las piernas estaban guardadas en un congelador de la casa y diversos fragmentos óseos se encontraban repartidos en varias zonas de la misma.
Las pesquisas apuntaron como principales sospechosos a Alex Kwong Kong-chi, exmarido de Abby, así como a su padre y a su hermano, todos acusados de participar en el asesinato. La madre de Alex, por su parte, fue denunciada por obstrucción a la Justicia al intentar supuestamente ocultar pruebas relacionadas con el crimen.
De acuerdo con las autoridades de Hong Kong, Alex Kwong fue detenido el 25 de febrero de 2023, después de haberse dado a la fuga en otro proceso penal. En el momento de su arresto, se sumó también la acusación formal de homicidio contra la exesposa.
Mientras espera el juicio por el asesinato de Abby Choi, Alex fue condenado el 19 de junio de este año a tres años y medio de prisión por un delito de hurto y por incumplir las condiciones de libertad provisional. El tribunal estableció que, entre 2013 y 2015, el acusado cometió seis robos, para lo cual convencía a propietarios de joyas de alto valor de que se las entregaran con la promesa de revenderlas. Una vez en posesión de las piezas, desaparecía sin mantener contacto. El perjuicio estimado ascendió a 6,3 millones de dólares de Hong Kong (unos 720.000 €), cantidad que, según la Justicia, fue posteriormente devuelta a las víctimas.
El juicio por el asesinato de Abby Choi aún no ha concluido. El caso sigue bajo intenso seguimiento de la prensa internacional y se mantiene entre los crímenes de mayor repercusión de la región de los Nuevos Territorios y de toda la metrópoli de Hong Kong.
El suceso ha reavivado el debate sobre la seguridad de las figuras públicas en el ámbito digital y físico. En años recientes, el fenómeno de las influencers en Asia ha crecido de forma exponencial, llevando a personajes como Abby Choi a alcanzar gran popularidad en redes sociales. Sin embargo, esta visibilidad también conlleva riesgos, pues expone la vida privada a posibles amenazas y niveles de escrutinio público muy elevados.
Los Nuevos Territorios, donde se encontró la escena del crimen, comprenden aproximadamente el 86 % de la superficie de la Región Administrativa Especial de Hong Kong. En esta área conviven paisajes rurales tradicionales con desarrollos urbanos modernos, y está formada por comunidades de baja densidad en comparación con Kowloon o la isla de Hong Kong. El hallazgo de restos humanos en una de estas villas ha causado consternación entre los residentes, acostumbrados a la relativa tranquilidad de la zona.
En la investigación forense, la Policía de Hong Kong dispone de unidades especializadas en antropología y tanatología forense, cuya misión es identificar restos humanos y determinar de manera precisa las causas de la muerte. El manejo de pruebas biológicas, el análisis de ADN y la reconstrucción de fragmentos óseos son procedimientos esenciales para garantizar la solidez de la acusación en el proceso judicial.
El sistema jurídico de la región, heredero de la tradición anglosajona, contempla en casos de homicidio penas que pueden llegar a la cadena perpetua. Además, en algunos supuestos y bajo determinadas condiciones, el juicio puede celebrarse con jurado popular. La complejidad de un caso como el de Abby Choi radica también en la multiplicidad de acusados y en la gravedad de los delitos imputados, que incluyen asesinato con agravantes y manipulación de pruebas.


